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Polémica en Colombia tras la muerte de 'Popeye', el sanguinario sicario de Pablo Escobar

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Polémica en Colombia tras la muerte de 'Popeye', el sanguinario sicario de Pablo Escobar
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La muerte de 'Popeye', el sanguinario jefe de sicarios de Pablo Escobar y uno de los criminales más sanguinarios de la historia de Colombia, ha estado seguida por la polémica, después de que el comandante del Ejército colombiano haya expresado sus 'sentidas condolencias' a la familia.

Jhon Jairo Velásquez Vázquez, como se llamaba en realidad, se jactaba de haber asesinado a más de 3000 personas. Con su muerte, en una cama de un hospital de Bogotá, víctima de un cáncer de estómago a los 57 años, Colombia cierra uno de sus episodios más cruentos, la época de terror de Escobar.

Sin embargo, la herida aún supura, como muestran las "sentidas condolencias" que ha expresado a la familia de Popeye el general Eduardo Zapateiro, comandante del Ejército colombiano, desatando la polémica en el país.

En las calles de Bogotá, la muerte 'Popeye' provoca distintas emociones. "Deberían desaparecer otros como él que hacen daño a Colombia", opina un hombre. "Con su culto a 'Popeye' nos hacían daño a los que estamos aquí", añade una mujer.

Más de 3000 muertes, 23 años de prisión y ningún arrepentimiento

'Popeye' presumía de haber asesinado con sus propias manos a 300 personas y, como jefe de matones del cartel de Medellín, haber planificado asesinatos de jueces, periodistas, magistrados, políticos, así como atentados, como la bomba que derribó un avión de Avianca matando a más de cien personas o el autobús cargado de dinamita con el que asesinó a 63 en la sede de la antigua policía secreta.

Más de 3000 asesinatos por los que cumplió solo 23 años de prisión, tras entregarse a la justicia en 1992, un año antes de que su jefe, Pablo Escobar, fuera abatido por la policía.

Nunca se arrepintió de sus crímenes e incluso, cuando salió de la cárcel, siguió regodeándose en sus entrevistas ante los medios. Incluso se convirtió en youtuber. Hay imágenes en las que se ve poniendo flores, rezando y besando la tumba de Pablo Escobar, a quien nunca dejó de idolatrar, mientras algunos colombianos le expresaban su admiración, en un chocante culto a la violencia del narcotráfico.