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Los hipopótamos de Pablo Escobar, una herencia peligrosa para Colombia

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Los hipopótamos de Pablo Escobar, una herencia peligrosa para Colombia
Derechos de autor  AP
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Los hipopótamos nadan plácidamente en el río Magdalena, el más importante de Colombia, como si siempre hubieran estado allí y, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Los trajo al país el narcotraficante Pablo Escobar, en una época en la que su poder parecía no tener límites. Cuatro décadas después, se han convertido en un grave problema.

Estos animales africanos, hermosos e impresionantes, atraen visitantes y generan riqueza, pero su rápida multiplicación ha hecho de ellos un peligro a nivel ecológico y también para la población local.

"Es una especie que ha tenido un crecimiento muy acelerado. Aproximadamente se calcula que hay de sesenta a setenta individuos. Estos animales están libres y están causando, primero, una serie de problemas a nivel ecológico. Están afectando los ecosistemas de esta zona del Magdalena medio. Están desplazando a especies nativas", explica la veterinaria Gina Serna.

Hacienda Nápoles, el símbolo del poder de Escobar

En la década de los ochenta, cuando Escobar estaba en el apogeo de su poder, convirtió la Hacienda Nápoles, una finca de más de 2000 hectáreas, en un zoológico privado repleto de animales exóticos.

A su muerte, la mayoría de los animales murieron o fueron llevados a otros lugares, pero los hipopótamos eran demasiado grandes, así que fueron abandonados.

Hoy en día, no es raro ver a los gigantescos herbívoros de más de tres toneladas paseándose por la cancha de fútbol de Doradal, un pequeño pueblo a cuatro horas de Medellín. También se van a pastar junto a las casas y por los alrededores del colegio. La población tiene miedo de un posible ataque.

"La escuela no tiene protección. En reiteradas ocasiones hemos tenido visitas de ellos y hemos tenido que encerrarnos con los niños para evitar un accidente", explica el maestro Wilber Quiñones.

En la tienda de Pablo, llamada así en honor del narcotraficante, los hipopótamos se consideran en cambio un maná turístico, que les permite vender llaveros y otros muchos recuerdos.

"Es impresionante verlos en nuestro pueblo -afirma el vendedor de la tienda, Yordan Villegas-. Yo quisiera que se mantuviera porque eso trae más turismo. La gente quiere venir a ver esos animales"

Se ha puesto en marcha un plan para esterilizar a las hembras, pero es proceso largo y complicado, y los especialistas alertan de que no será suficiente. Si no se hace algo, los hipopótamos de Escobar cuadriplicarán su número en los próximos diez años.