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Todos pendientes de la rápida expansión de la pandemia del COVID-19

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Todos pendientes de la rápida expansión de la pandemia del COVID-19
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El COVID-19 cabalga de este a oeste en Estados Unidos, que con más de 100.000 casos ha superado con holgura los registrados en Italia, China y España. Alrededor de 1.600 personas han perdido la vida, aunque, como ha ocurrido en otros países, lo peor está por llegar. Sobre todo en el Estado de Nueva York, que aglutina un tercio de las muertes y más del 40% de los contagios constatados en todo el país. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, teme quedarse sin material médico a finales de la semana que viene.

En el frente italiano, la jornada del viernes fue catastrófica. Murieron casi mil personas, la mayor cantidad registrada en un mismo país desde que estalló la pandemia, elevando el total de víctimas en la península transalpina a más de 9.000. Al socorro de Italia han acudido expertos cargados de material médico de países como China, Cuba o Rusia. Médicos militares rusos desinfectaron el viernes una residencia de ancianos en Bérgamo, una de las ciudades más castigadas por el coronavirus.

La jornada tampoco fue agradable en España, que contabilizó 769 fallecidos en un sólo día, el mayor número registrado en ese país. En Francia fueron una 300 las víctimas mortales. El Gobierno francés decidió extender la cuarentena hasta el próximo 15 de abril, aunque dejó abierta de la posibilidad de nuevas prórrogas:

"Este período puede, por supuesto, ser ampliado si la situación sanitaria lo requiere", afirmó el primer ministro, Edouard Philippe, en un discurso televisado.

Bélgica ha prorrogado su cuarentena cuatro días más que Francia, hasta el próximo 19 de abril. Al otro lado del Canal de la Mancha, se construye un hospital a marchas forzadas en Londres para atender a las víctimas del coronavirus. Entre estas, aunque de forma benigna, se cuentan dos destacados miembros del Gobierno: el ministro de Sanidad Matt Hanckock, y el mismísimo primer ministro, Boris Johnson, quien abogó durante semanas por no hacer nada y dejar que la enfermedad se extendiera para que la mayoría de la población se inmunizara, una política que se vio forzado a cambiar.