El petróleo superó los 100 dólares por barril el jueves tras nuevos ataques iraníes contra instalaciones de almacenamiento en Omán, neutralizando la presión a la baja generada por la liberación récord de 400 millones de barriles anunciada el día anterior.
Los futuros del Brent subieron con fuerza el jueves y superaron los 100 dólares antes de moderarse ligeramente, aunque se mantienen por encima de los niveles observados a principios de semana, en un contexto de mercados extremadamente volátiles.
Todo ello a pesar de la decisión sin precedentes adoptada el miércoles por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), formada por 32 miembros, de liberar una cifra récord de 400 millones de barriles para calmar los mercados, más del doble del volumen liberado tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Tras la decisión de la AIE, Irán intensificó su campaña ofensiva y lanzó ataques contra instalaciones de almacenamiento de petróleo en el puerto omaní de Salalah y contra varios buques en el estrecho de Ormuz y sus alrededores, lo que volvió a disparar los precios.
Liberación coordinada récord de reservas
Estados Unidos aportará por sí solo 172 millones de barriles. Alemania, Francia e Italia también confirmaron que recurrirán a sus reservas, mientras que Japón anunció que comenzará las liberaciones el próximo lunes.
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, describió la actual crisis relacionada con Irán como un "desafío sin precedentes en el mercado del petróleo", y añadió que la respuesta colectiva refleja una "fuerte solidaridad" en defensa de la seguridad energética mundial.
Las exportaciones de crudo y productos refinados de la región han caído al 10-15% de los niveles previos a la guerra, con el estrecho de Ormuz, por donde normalmente pasa una quinta parte del petróleo mundial, prácticamente cerrado para la gran mayoría de los petroleros.
Los ataques iraníes frenan la esperada caída de precios
Los nuevos ataques iraníes se produjeron rápidamente, apenas unas horas después del anuncio de la AIE. Drones atacaron tanques y silos de almacenamiento de combustible en el puerto de Salalah, en Omán, provocando incendios que las autoridades omaníes seguían intentando contener a última hora del miércoles.
La empresa británica de seguridad marítima Ambrey confirmó daños en las instalaciones, mientras que el gigante naviero danés Maersk suspendió temporalmente las operaciones portuarias.
Las autoridades omaníes subrayaron que no se había producido "ninguna interrupción en la continuidad del suministro de petróleo o derivados" dentro del país, mientras que los medios estatales iraníes informaron de que el presidente Pezeshkian había asegurado al sultán de Omán que se investigaría el incidente.
Al mismo tiempo, seis buques fueron alcanzados en el Golfo y en el estrecho de Ormuz. Entre los incidentes confirmados figura el impacto de un proyectil contra un portacontenedores cerca de Emiratos Árabes Unidos y los ataques a dos petroleros en aguas iraquíes.
Las Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) y otros grupos de vigilancia atribuyeron los incidentes a fuerzas iraníes o a grupos afines. Estos acontecimientos, ocurridos el mismo día del anuncio de la liberación de reservas, parecen haber neutralizado el efecto calmante que se esperaba sobre los precios.
Hasta el jueves, el número de buques atacados en la región desde el inicio del conflicto ascendía al menos a 16.
La liberación récord refleja preocupaciones más profundas
Algunos analistas señalan que el volumen mismo de la liberación podría interpretarse de forma negativa. Las anteriores acciones coordinadas nunca superaron los 183 millones de barriles. La magnitud de la medida sugiere que los países importadores ya consideran esta interrupción del suministro como la más grave y prolongada en décadas.
Peor aún, una liberación récord puede no ser suficiente. En declaraciones a 'Euronews', Warren Patterson, director de estrategia de materias primas de ING, fue tajante en su valoración. "Una liberación récord de 400 millones de barriles de las reservas de emergencia es útil, pero no será suficiente para compensar los aproximadamente 15 millones de barriles diarios de suministro actualmente interrumpidos".
Patterson añadió que "la única solución que hará bajar los precios del petróleo de forma sostenida es que el petróleo vuelva a fluir a través del estrecho de Ormuz". Oxford Economics comparte esta preocupación y advierte de que "el impacto económico del encarecimiento de la energía aumenta a medida que sube el precio del petróleo", en un informe que sugiere que la crisis está lejos de terminar y que aún no se ha sentido plenamente el efecto de la sacudida inicial.
El alivio de las sanciones a Rusia sigue fuera de la mesa
Dado que la liberación de reservas no ha logrado calmar los precios, la atención se ha centrado en el petróleo ruso como posible fuente adicional de suministro. El Tesoro de EE.UU. concedió la semana pasada a las refinerías indias una exención de 30 días para comprar crudo ruso procedente de buques ya varados en el mar. Sin embargo, la medida expira el 4 de abril y excluye deliberadamente nuevos envíos.
Tras las discusiones de emergencia del G7 el miércoles, el presidente francés Emmanuel Macron declaró que el grupo había acordado que "la situación no justifica el levantamiento de ninguna sanción" a Rusia, subrayando en cambio la necesidad de aumentar la producción mundial.
El contraste entre la limitada exención concedida por Washington y la firme posición colectiva del G7 deja pocas perspectivas de que un alivio de las sanciones pueda actuar como una válvula de escape significativa, una opinión compartida por los analistas.
"Cualquier alivio de las sanciones a Rusia supondría un aumento marginal de la oferta, pero no suficiente, ya que la producción rusa de petróleo se ha mantenido sólida en los últimos años a pesar de las sanciones", declaró Patterson a 'Euronews'.
El barril podría alcanzar entre 140 y 150 dólares
Si las tensiones persisten, los analistas advierten de que los precios podrían subir considerablemente.
Oxford Economics identifica los 140 dólares por barril como el umbral a partir del cual la economía mundial se inclinaría hacia una recesión leve, reduciendo el PIB global en un 0,7% a finales de año y empujando al Reino Unido, la eurozona y Japón hacia la contracción.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, también señaló que cada aumento del 10% en el precio del petróleo —si se mantiene durante la mayor parte del año— elevará la inflación mundial en un 0,4% y reducirá la producción económica global hasta un 0,2%.
"El riesgo es enorme", advirtió Patterson. "Es sólo cuestión de tiempo que los precios del petróleo alcancen nuevos máximos históricos si el conflicto no se resuelve con rapidez y decisión". La intervención de la AIE ha proporcionado un amortiguador temporal, pero hasta ahora su impacto en los precios ha sido limitado.