Arqueólogos de la catedral de Notre Dame descubren restos romanos y ruinas medievales mientras París excava hasta cuatro metros para crear una plaza más verde para 2028.
Los turistas hacen cola bajo el calor a las puertas de la catedral de Notre Dame de París, mientras, apenas unos metros más abajo, los arqueólogos excavan en siglos de historia.
Cuatro metros bajo la explanada, un equipo va sacando a la luz estratos de historia que se remontan casi 2.000 años, desde el París medieval hasta la ciudad de época romana conocida entonces como Lutecia.
La excavación arrancó como parte de los planes para rediseñar la plaza frente a la catedral, que volvió a abrir a finales de 2024 tras el devastador incendio de 2019. París quiere transformar este espacio en una zona más fresca y verde, con árboles y sombra para hacer frente a la subida de las temperaturas.
Pero en una ciudad tan antigua como París, las obras no pueden empezar hasta que lo que hay bajo tierra se examine y se conserve para la posteridad.
Una parte de la explanada se ha convertido en un yacimiento a cielo abierto. Los arqueólogos explican que los vestigios aparecen a apenas 50 centímetros de la superficie y que algunos días los equipos recuperan hasta 15 cajas de objetos.
"Es una oportunidad excepcional para trabajar en algo que va a cambiar de forma tangible la historia de París", declaró Lucie Altenburg, conservadora de la unidad de arqueología de París, a la agencia Associated Press.
A medida que el equipo excava más profundamente, van apareciendo estratos históricos diferenciados, con restos medievales sobre estructuras merovingias y carolingias más antiguas y, debajo, un denso barrio romano.
Entre los cientos de objetos hallados hay jarras, tazas y piezas de cerámica, algunas encontradas intactas tras siglos bajo tierra.
"Es poco frecuente encontrar cerámicas completas", explica la arqueóloga Valentine Breloux, "pero los rellenos blandos del subsuelo han logrado conservar milagrosamente algunas piezas enteras".
Los arqueólogos también han encontrado una moneda del siglo IV con el rostro del emperador romano Constantino, que ayuda a datar los estratos en los que apareció.
Algunos fragmentos de cerámica presentan unas tenues marcas rojizas pintadas en el interior. Su significado aún no se ha descifrado.
El proyecto de remodelación aspira a convertir la plaza en un espacio más resistente al cambio climático, con unos 160 árboles y elementos de refrigeración para reducir el calor en verano.
Se espera que el proyecto esté prácticamente terminado en 2028.
Por ahora, los arqueólogos esperan poder excavar aún más hondo, por debajo de los estratos romanos, en busca de huellas de los galos, los primeros habitantes conocidos de la zona.
"Da la sensación de que Notre Dame vuelve a estar viva", cuenta Emily Carter, 34 años, turista de Mánchester que espera en la cola con sus dos hijos. "Uno viene a ver la catedral y luego se da cuenta de que hay otra ciudad bajo sus pies, eso resulta casi más emocionante".