Mientras, un ataque ruso contra un almacén en el noreste de Ucrania este fin de semana destruyó ocho millones de libros, según la editorial, que lo denunció como un ataque contra la cultura ucraniana.
Aviones rusos lanzaron ocho potentes bombas planeadoras en apenas 90 minutos sobre barrios residenciales de la ciudad ucraniana meridional de Zaporiyia, causando la muerte de una persona y heridas a decenas más, afirmó el lunes el gobernador regional, Ivan Fedorov.
Rusia ha utilizado bombas planeadoras para arrasar ciudades y pueblos ucranianos desde que lanzó la invasión a gran escala de su vecino hace más de cuatro años. Se trata de bombas de la época soviética adaptadas con sistemas de guiado que pueden transportar hasta 3.000 kilogramos de explosivos y dejan enormes cráteres. Ucrania no dispone de contramedidas eficaces contra ellas.
Por otro lado, seis personas murieron por la caída de restos de drones ucranianos en Arkhipo-Osipovka, una pequeña localidad de la costa rusa del mar Negro, en la región de Krasnodar, informó el gobernador regional Veniamin Kondratyev, que añadió que otras 40 resultaron heridas.
Además, tres personas murieron y dos resultaron heridas en el ataque nocturno de Kiev contra la Crimea anexionada ilegalmente, según el jefe impuesto por Rusia en la península, Serguéi Aksionov, que no ofreció más detalles.
No fue posible verificar de forma independiente las afirmaciones de ninguna de las partes. Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia atacó Ucrania durante la noche del domingo al lunes con 181 drones de ataque de largo alcance. Indicó que las defensas aéreas inutilizaron e interceptaron 163 drones, pero 14 causaron daños en 13 lugares.
El Ministerio de Defensa ruso señaló que sus fuerzas alcanzaron cuatro graneleros que transportaban carga para las fuerzas armadas ucranianas, tres de ellos en aguas del mar Negro y uno en el puerto de Mikolaiv, pero no proporcionó más información.
Las bombas planeadoras rusas, casi imposibles de detener
La ofensiva del domingo por la tarde en Zaporiyia mató a una mujer de 71 años e hirió a 31 personas, entre ellas una chica de 16 años, mientras las bombas planeadoras dañaban 22 edificios de apartamentos en cuatro distritos de la ciudad, explicó Fedorov.
Aunque las fuerzas de Moscú se han apoderado de la central nuclear de Zaporiyia y controlan otras zonas de la región, la capital homónima sigue en manos ucranianas. Es una de las cuatro regiones, junto con Donetsk, Jersón y Lugansk, que Rusia se anexionó ilegalmente en septiembre de 2022, aunque sus fuerzas no las controlan por completo.
Otros daños de gran envergadura en zonas civiles de Ucrania se deben a misiles balísticos rusos y, a última hora del domingo, el presidente Volodímir Zelenski hizo un nuevo llamamiento urgente a los países para que envíen a Ucrania más sistemas de defensa antiaérea Patriot de fabricación estadounidense.
Solo los interceptores Patriot pueden detener con fiabilidad misiles balísticos, pero escasean debido a la guerra en Irán. "El mundo tiene misiles Patriot. Lo que importa ahora es que nuestros socios tomen la decisión política de proporcionar los paquetes necesarios", sostuvo Zelenski en las redes sociales. "Estados Unidos sabe lo que necesitamos. Europa sabe lo que necesitamos. Los misiles antibalísticos deben proteger a la población, no quedarse almacenados", añadió.
La semana pasada, el presidente estadounidense Donald Trump pareció echarse atrás en su anterior compromiso de conceder a Ucrania una licencia para fabricar por sí misma los Patriot. Aseguró el viernes que la cuestión de la licencia sigue en discusión y que aún no ha tomado una decisión final.
Zelenski ha propuesto a Trump una alternativa, que Elon Musk permita a Ucrania utilizar los satélites Starlink para localizar las bases de lanzamiento de misiles balísticos en territorio ruso. Las autoridades no han dicho públicamente si se está considerando esa opción.
Libros quemados
Mientras tanto, un ataque ruso contra un almacén en la ciudad nororiental de Járkov durante el fin de semana destruyó 8 millones de libros, informó el lunes la editorial, que calificó el bombardeo de ataque contra la cultura ucraniana.
No es la primera vez que Rusia golpea un gran centro editorial, lo que ha llevado a Kiev a acusar a Moscú de apuntar deliberadamente contra ellos. "Esta es la mayor pérdida para la infraestructura del libro en Ucrania desde el comienzo de la guerra a gran escala" en 2022, afirmó la editorial Ranok.
"El incendio sigue activo. El enemigo intenta arrasar nuestra educación y nuestra cultura", añadió. El director de la editorial, Viktor Kruglov, lo calificó de "ataque contra la educación y la cultura ucranianas".
Un ataque contra un almacén cerca de Kiev el mes pasado redujo a cenizas 800.000 libros, según la editorial, cuyo catálogo incluye obras de George Orwell y Barack Obama. Desde el inicio de la invasión, Rusia ha atacado con frecuencia museos, galerías, estudios de cine, iglesias y otros lugares de importancia cultural en Ucrania.