Italia pide a Bruselas activar la cláusula de flexibilidad para energía y defensa, y la Comisión estudia la solicitud
Italia ha enviado a la Comisión Europea la carta formal con la que pide activar la cláusula nacional de flexibilidad prevista por el Pacto de Estabilidad para las inversiones en energía y defensa. La confirmación ha llegado de fuentes del Gobierno, después de los avances sobre la petición italiana.
La Comisión Europea ha confirmado que ha recibido la carta. El ministro de Economía Giancarlo Giorgetti había explicado el contenido de la solicitud en el Consejo de Ministros.
La petición italiana se refiere en total a 36.000 millones de euros de mayor flexibilidad presupuestaria, unos 14.000 millones, equivalentes al 0,6 % del PIB, para intervenciones en el sector energético y 22.000 millones, el 0,9 % del PIB, para defensa.
Qué es la cláusula nacional de flexibilidad
La National Escape Clause (NEC) permite a los Estados miembros obtener un margen temporal respecto a las normas habituales de disciplina presupuestaria europeas cuando deben afrontar gastos considerados estratégicos.
La cláusula se había activado a escala europea para permitir un aumento de los inversiones en defensa. La Comisión ha previsto después la posibilidad de utilizar el mismo mecanismo también para algunos gastos relacionados con la seguridad energética.
Para Italia esto significa que puede financiar nuevas inversiones sin que el importe total de los gastos cubiertos por la cláusula pese del mismo modo en el respeto de los objetivos de las cuentas públicas.
Energía y defensa, a qué se destinarían los recursos
La parte más importante de la petición italiana se refiere a la defensa, con 22.000 millones de euros. Se suman 14.000 millones para energía, en particular para intervenciones destinadas a reforzar la seguridad y la resiliencia del sistema energético.
El Gobierno considera de hecho la dependencia de las importaciones de energía como uno de los principales elementos de vulnerabilidad de la economía italiana. La estrategia apunta también a aumentar la producción nacional y a acelerar las inversiones en infraestructuras energéticas.
En el Consejo de Ministros Giorgetti subrayó precisamente el objetivo de reducir la dependencia del exterior, observando que "no tiene mucho sentido comprar energía en el extranjero cuando también podemos producirla en Italia".
La cuestión de las cuentas públicas
La petición a Bruselas llega mientras aún debe comprobarse la evolución de las cuentas públicas italianas. Un momento clave serán los datos que el Istat publicará el 22 de septiembre, con la actualización de las cuentas de las administraciones públicas.
El nivel de déficit en relación con el PIB será determinante para evaluar los márgenes de maniobra del Gobierno. El propio Giorgetti ha señalado como indicador a vigilar la relación entre déficit y PIB, que podría situarse por encima o por debajo del umbral del 3 %.
El procedimiento en Bruselas
La carta enviada por el Gobierno abre ahora el procedimiento europeo. La Comisión deberá examinar la petición italiana y evaluar si las medidas indicadas cumplen las condiciones previstas para el uso de la cláusula.
El visto bueno europeo se espera para otoño. Solo después de la aprobación de las instituciones europeas el Gobierno podrá traducir en la práctica la mayor flexibilidad en nuevos recursos presupuestarios.
En ese momento será necesario también el trámite parlamentario para autorizar la desviación presupuestaria necesaria para utilizar los márgenes obtenidos en Bruselas.
La petición italiana se inscribe así en el debate europeo más amplio sobre cómo financiar al mismo tiempo el refuerzo de la defensa y la seguridad energética, manteniendo bajo control la sostenibilidad de las cuentas públicas.