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El coronavirus sitia las residencias de ancianos en Francia

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El coronavirus sitia las residencias de ancianos en Francia
Derechos de autor  Jean-Francois Badias/Jean-Francois Badias
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¿Sabe cómo se llama?

Tiene un nombre banal.

Coronavirus.

¡Vaya! Ayer vi al doctor y me dijo "no lo tienes". Eso ya es algo bueno.

Con 96 años de edad, Nicole sufrió la Segunda Guerra Mundial, perdió a su madre en un campo de concentración... Todo ello puede explicar su actitud, práctica, ante una crisis que se ha cobrado la vida de 90 de sus compañeros de residencia.

"A mi edad ya no se le tiene miedo a la muerte. Ha llegado el momento. Recuerdo que mi abuela solía decir que hay que morirse de algo", declara Nicole Vignault, ciudadana francesa que vive en la residencia de ancianos Hector Malot.

Los trabajadores del asilo en el que vive Nicole, en las afueras de París, hacen todo lo que pueden para evitar que se produzcan más muertes. Pero faltan recursos para lograrlo. Necesitan más personal y más equipos de protección.

"Tenemos que administrar el material. A veces tenemos que reutilizar las batas e incluso usamos bolsas de basura para protegernos", afirma Yasmine Tounsi, voluntaria en la residencia de ancianos.

Los comedores y los pasillos de la residencia permanecen vacíos. Las visitas están prohibidas y todos los residentes están recluidos en sus habitaciones.

"Del pasado 1 de marzo al 14 de abril, la mitad de las muertes registradas en Francia debido al coronavirus, se produjeron en instalaciones para gente de edad avanzada. Pero hay algo que preocupa aún más a los gerentes de los centros. Las estrictas normas de confinamiento han tenido un importante efecto psicológico en los residentes", señala Anelise Borges, corresponsal de Euronews en Fontenay-sous-Bois.

"Tenemos algunas personas en la residencia que están muy cerca del final de su vida. Y no tenemos derecho a robarles ese tramo final de su vida, ni el amor de sus familiares ni el afecto que recibirían", declara Dominique Perriot, director de la residencia Hector Malot.

Dada la grave situación provocada por el virus, el Gobierno francés anunció la reanudación de las visitas familiares en los asilos, siempre y cuando las instalaciones lo permitan. Pero los administradores aún no han obtenido respuestas a otras preguntas.

"La forma en que se contaba el número de muertes en las residencias de ancianos, al principio no había ninguna y luego, de repente, se dispararon las cifras, da buena muestra de que el Gobierno pretendió ocultar, tanto la magnitud de la epidemia, como la falta de recursos para ofrecer una atención digna a los ancianos", afirma Jean-Philippe Gautrais, alcalde de Fontenay-sous-Bois.

Desde hace varias semanas, las residencias francesas solicitan más fondos, equipos de protección y personal y la actual crisis que atraviesa el sistema público de salud muestra lo precarias que eran las condiciones en algunos asilos. La pregunta ahora es, ¿durante cuánto tiempo más se podrá proteger la vida de los más vulnerables de la sociedad?