Última hora
This content is not available in your region

Bolivia | Cementerios y funerarias en Cochabamba colapsados ante el paso del coronavirus

euronews_icons_loading
Trabajadores se preparan para enterrar a un fallecido por COVID-19 en Cochabamba
Trabajadores se preparan para enterrar a un fallecido por COVID-19 en Cochabamba   -   Derechos de autor  DIEGO CARTAGENA/AFP
Tamaño de texto Aa Aa

Enterrar a los muertos en tiempos de coronavirus se ha vuelto una agonía en Bolivia. Sobre todo en la región de Cochabamba donde ante la alta demanda de nichos y cremaciones, lo familiares deben esperar por días con los cuerpos de sus seres queridos en casa y con miedo a represalias de sus vecinos.

Los familiares de las víctimas mortales del virus asisten todos los días al Cementerio General de Cochabamba con la esperanza de que haya un espacio disponible.

Sin embargo, el cementerio está colapsado. Las autoridades han comenzado a cavar fosas mientras que los trabajadores del lugar exigen desesperadamente pruebas diagnóstico tras la muerte de uno de sus compañeros.

A esta situación se le añade el colapso de hospitales que carecen de los insumos, personal y equipamiento necesarios, una situación que se repite en varias regiones del país.

Actualmente se registran casi 1.300 fallecimientos y más de 35.500 casos de coronavirus en Bolivia, con Cochabamba y Santa Cruz entre las regiones más afectadas. El país latinoamericano figura entre los diez países del mundo con mayor mortalidad en relación a su población en estudios como los que elabora la universidad estadounidense Johns Hopkins.

El censo del país muestra unos once millones y medio de bolivianos, aunque datos de Naciones Unidas revelan que cerca de 878.000 residen en el exterior.

Según esta universidad, Bolivia está en el noveno puesto en fallecidos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes, con un porcentaje del 11,2 por ciento, y en el décimo en decesos respecto a casos positivos, con el 3,6 por ciento, lo que sitúa al país entre los más afectados porcentualmente en América Latina.

El Gobierno interino boliviano declaró estado de emergencia sanitaria desde finales de marzo, con una cuarentena que ha ido por fases y actualmente se puede endurecer o reforzar por regiones y municipios en función de un mapa de riesgo de la enfermedad, que las autoridades estiman que llegará a su pico a comienzos de septiembre.