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Trabajadores invisibles: la explotación laboral en los campos europeos
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Trabajadores invisibles: la explotación laboral en los campos europeos

Trabajan durante horas y horas, bajo un sol abrasador o una lluvia torrencial, para cultivar y cosechar las frutas y verduras que los demás ponemos en nuestra mesa.

Cuando la pandemia del coronavirus se extendió por toda Europa, quienes llevan comida a nuestros platos se hicieron repentinamente visibles, incluso se les aclamó como "trabajadores esenciales". Pero sus derechos laborales y condiciones de vida han sido pasados por alto durante décadas.

La Política Agrícola Común de la Unión Europea, el mayor fondo común de subvenciones del mundo, tiene por objeto apoyar a los propietarios de explotaciones agrícolas y aportar cada año cerca de 60.000 millones de euros al sector. Sin embargo, las condiciones de trabajo de los empleados de estas granjas ni siquiera se mencionan en el plan de subvenciones.

"En este momento tenemos esta alocada situación en la que realmente hay más protección para los animales que para algunos de estos trabajadores de nuestras granjas", explica el eurodiputado alemán de los Verdes Daniel Freund.

"realmente hay más protección para los animales que para algunos de estos trabajadores de nuestras granjas"
Daniel Freund
eurodiputado alemán de los Verdes

En una investigación conjunta con Lighthouse Reports, Der Spiegel y Mediapart, Euronews entrevistó a docenas de trabajadores agrícolas en todo el continente. Se quejaron de las horas no pagadas, trabajando bajo una tremenda presión, con muy poca agua o protección, algunos se desmayan y vomitan por el agotamiento. Nos mostraron condiciones de vivienda calamitosas y hablaron de casos de abuso verbal, físico e incluso sexual.

  • España: chabolas y castigos

España es el principal productor europeo de frutas y verduras. En la provincia meridional de Huelva, las fresas son conocidas como "oro rojo", un jugoso negocio que genera unos 500 millones de euros de ingresos anuales.

Pero la industria esconde un lado oscuro. Muchos trabajadores agrícolas de la región son inmigrantes indocumentados que viven en "chabolas", es decir, chozas compuestas por palés desechados, trozos de cartón y restos de plástico de los invernaderos. Estos no tienen acceso a la electricidad, a los servicios sanitarios ni al agua potable.

Coulet, Aurelien/
Anelise BorgesCoulet, Aurelien/

"Un país tan desarrollado como España, un país europeo... No entiendo cómo pueden permitir que esta situación continúe", nos cuenta Seydou Diop, que solía recoger fresas y vivía en una de estas chabolas. Ahora dirige un colectivo de trabajadores que apoya a los inmigrantes indocumentados que, según él, constituyen una gran parte del contingente de trabajadores agrícolas de la región.

Euronews y sus socios entrevistaron a más de 20 antiguos y actuales recolectores de fruta en Huelva. Muchos dijeron que no se les daban máscaras ni guantes durante la pandemia de COVID-19. Todos se quejan de las horas no pagadas, de las duras condiciones de trabajo y de la tremenda presión para recoger grandes volúmenes de fruta.

José Antonio Brazo, representante sindical de la SAT en Huelva, explica que los que no son lo suficientemente productivos son castigados: "Es medieval. Si no se cobra la cantidad solicitada, hay castigos de uno, dos o tres días en los que te quedas en casa sin pagar. Así que, en esos días, no puedes llevar dinero a casa".

La mayoría de los trabajadores con los que hablamos para esta investigación pidieron no ser identificados por miedo a represalias. Varios habían trabajado para Bionest, que recaudó 4,4 millones de euros en subsidios de la PAC sólo el año pasado, según datos proporcionados por el Gobierno español.

Bionest no respondió a nuestras preguntas. Su sitio web lleva un mensaje especial agradeciendo "a todos los trabajadores de la granja, los trabajadores de la empacadora y todas las personas involucradas en nuestra actividad que ocupan sus puestos de trabajo todos los días en estos tiempos difíciles".

  • Francia: "Bienvenido al infierno”

Francia es, con diferencia, el mayor productor de oleaginosas y cereales de la UE, y recibe más subvenciones agrícolas que cualquier otro Estado miembro: más de 7.000 millones de euros al año, según datos de la UE.

Juan, un joven colombiano, llegó al país con un visado de vacaciones de trabajo. Oyó hablar de las granjas Larrère en una página de Facebook en la que se anunciaba un trabajo como jornalero en el suroeste de Francia. Pero no fue contratado para el trabajo por Larrère, sino por un subcontratista que proporciona regularmente trabajadores temporales a Larrère y a otras granjas de la región.

Juan fue repatriado a Colombia con ayuda de las autoridades consulares a finales de mayo, después de que su estancia de dos meses como trabajador agrícola en la Francia confinada resultara una amarga decepción. Empezando por el alojamiento: una casa de huéspedes con más de 40 trabajadores de temporada.

"Bienvenido al infierno", recuerdo que me dijeron
Juan
Jornalero en Francia

"Bienvenido al infierno", recuerdo que me dijeron. Y pensé que era una broma. Pero cuando abrieron la puerta y vi la casa... fue un desastre", dijo Juan, que pidió que no publicáramos su nombre completo, en una entrevista telefónica.

Euronews y sus socios obtuvieron copias de los planos de la casa, propiedad de la familia Larrère, así como los registros de los inquilinos y el alquiler que pagaban -unos 200 euros al mes, deducidos directamente de su nómina. A finales de junio, los inquilinos concedieron a nuestros reporteros una rápida visita.

Hasta cinco adultos dormían en un dormitorio. Otros dormían en literas, violando las leyes francesas relativas al alojamiento de los trabajadores de temporada. No se proporcionaban sábanas ni almohadas. No había papel higiénico en los baños.

Aurelien Coulet / Euronews

Las granjas de Larrère son las principales productoras de zanahorias orgánicas de Francia, con ventas anuales de unos 50 millones de euros. Reciben cada año más de 300.000 euros en subvenciones de la PAC europea, según datos del Gobierno.

Hablamos con más de una docena de personas que trabajan o han trabajado en estas granjas. Describieron largas jornadas de trabajo, horas extras no pagadas y costos de vivienda excesivos.

El director general de la empresa familiar, Patrick Larrère, envió una larga declaración por correo electrónico en respuesta a nuestra investigación. Dijo que desde nuestra visita, la compañía había realizado una encuesta interna y reconoció algunas deficiencias en su organización, pero aseguraba que la mayoría de los encuestados planeaban volver a trabajar en sus granjas en el futuro.

Larrère ha dicho que elaborará un código ético para mejorar la gestión y las condiciones de trabajo. Prometió proporcionar sábanas y pidió a las autoridades locales y nacionales que ayudaran a alojar a sus trabajadores durante la temporada turística de verano.

"Trabajadores esenciales"

El 19 de junio, el Parlamento Europeo reconoció los retos a los que se enfrentan los trabajadores estacionales y migrantes cuando aprobó una resolución en la que se pedía la adopción de medidas urgentes para salvaguardar su salud y seguridad. Declaró que la pandemia había "expuesto y exacerbado el dumping social y la precariedad existente" para muchos de ellos.

En la resolución también se instaba a los Estados Miembros a que reforzaran las inspecciones laborales y garantizaran una vivienda de calidad que estuviera desvinculada de los salarios de los trabajadores.

La Comisión Europea está trabajando actualmente en la elaboración de directrices para que los Estados miembros protejan mejor la salud y los derechos sociales de los trabajadores de temporada.

"No se puede tener un modelo de negocio que se base en alguna forma de explotación de los trabajadores extranjeros", asume a Euronews Nicolas Schmit, comisario europeo de Empleo y Derechos Sociales.

"Estos trabajadores son trabajadores esenciales porque en esta crisis, si no los hubiéramos tenido, tendríamos una crisis alimentaria", explica el comisario.

"Trabajadores invisibles" es una investigación conjunta de meses de duración dirigida por Lighthouse Reports, en la que participan Der Spiegel, Mediapart, Euronews, The Guardian, Follow the Money y el Proyecto de Investigación Periodística de Italia.