El Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea ha afirmado que el bloque debería adoptar una estrategia de "escalada a desescalada" hacia China, recomendando un despliegue más rápido de la llamada "bazuca comercial" del bloque.
La Unión Europea no debería rehuir una guerra comercial con China si quiere evitar la desindustrialización, según un informe publicado el lunes por el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, 'think tank' de política exterior del bloque.
El informe sostiene que la confrontación con Pekín es probablemente inevitable e insta a Bruselas a facilitar el despliegue de su arma de defensa comercial más poderosa, el Instrumento Anti-Coerción (IAC).
El análisis aterriza tras un año en el que China ha seguido instrumentalizando la dependencia europea de las tierras raras y los chips mediante controles a la exportación, mientras su superávit comercial con el bloque se disparaba hasta los 359.300 millones de euros.
"La UE debe adoptar un enfoque de 'escalar para desescalar' similar a los utilizados por Estados Unidos y China. Debe ser capaz de desplegar su herramienta más potente -el Instrumento Anti-Coerción- para defender sus intereses fundamentales", dice el informe.
Según los autores, la UE no debe temer las represalias de Pekín, argumentando que el coste seguiría siendo inferior al de no hacer nada. "Después de todo, una guerra comercial temporal con China sería dolorosa, pero merecería la pena si ayudara a evitar la desindustrialización de la UE. La UE y sus Estados miembros deberían comunicar claramente esta realidad a sus ciudadanos".
Reformar la "bazuca comercial"
Aunque la ICA es un arma poderosa contra la coerción económica, la UE se abstuvo de utilizarla en 2025. Conocida a menudo como la "bazuca comercial" del bloque, la herramienta permite a Bruselas imponer medidas como controles a la exportación, restricciones a las licencias y derechos de propiedad intelectual o límites al acceso a la contratación pública cuando un país no miembro de la UE ejerce presión económica.
Pero el proceso para activarla es lento y políticamente frágil, y puede ser fácilmente bloqueado por los Estados miembros.
El informe pide reformas que permitan a la Comisión Europea aplicar provisionalmente la herramienta durante la fase de investigación obligatoria de cuatro meses. También sugiere invertir el actual sistema de votación para que se requiera una mayoría cualificada para bloquear el uso de la ICA, en lugar de aprobarla.
Aprovechar los puntos débiles de China
El informe destaca por su tono inusualmente combativo, al presentar tácticas comerciales más duras como inevitables en respuesta a la estrategia económica nacionalista de Pekín.
Destaca las vulnerabilidades de China: débil demanda interna, dependencia del mercado de la UE y dependencia de la tecnología y la investigación europeas.
Bruselas debe aprovechar esos puntos débiles manteniendo y creando "puntos de estrangulamiento tecnológico", junto con "una política industrial selectiva, combinada con controles de exportación y de las inversiones salientes", dice el informe.
Los autores también abogan por diversificar las cadenas de suministro y los mercados de exportación. Combinada con un "control creíble de la escalada" basado en el Instrumento de Lucha contra la Coerción, la UE podría llevar a cabo lo que el informe denomina "diplomacia de palanca" con Pekín.
"Una vez consolidada su posición negociadora, la UE podría recalibrar su diplomacia con Pekín y dejar de tratar la diplomacia como un fin en sí misma", dice el informe. "La UE debería establecer exigencias realistas pero significativas que reflejen los intereses fundamentales, acompañadas de medidas unilaterales si no se llega a un acuerdo".