La primera visita oficial a China del canciller alemán Friedrich Merz continúa el jueves con un recorrido por la Ciudad Prohibida de Pekín, una parada simbólica en el marco de unas conversaciones centradas en el comercio y las tensiones globales.
Merz afirmó que Alemania y Europa aspiran a una relación con China equilibrada y fiable. Su visita tiene lugar mientras Pekín busca aliados frente a la reactivación de los aranceles de EE UU. Los líderes europeos intentan atraer inversión de empresas chinas y, al mismo tiempo, instan a Pekín a contener el exceso de capacidad industrial que afecta a sectores como el de los vehículos eléctricos y los paneles solares.
El déficit comercial de Alemania con China se ha agrandado de forma acusada en los últimos años, una evolución que Merz calificó de poco saludable. También subrayó que crisis como la guerra en Ucrania no pueden abordarse sin la implicación de China.