¿Puede dejar dinero en herencia a su mascota? No es tan sencillo, pero en Alemania existen fórmulas legales para garantizar su cuidado.
Para muchas personas, las mascotas son auténticos miembros de la familia. Por eso muchos quieren garantizar su bienestar incluso después de su propia muerte. Pero ¿pueden las mascotas heredar dinero en Alemania? El Código Civil alemán (BGB) lo deja claro en el parágrafo 90a: "Los animales no son cosas".
Constituyen una categoría especial, la denominada 'sui generis'. Se sitúan así entre las cosas y las personas. Como los animales pueden sufrir, merecen una protección específica, por ejemplo mediante leyes especiales como la Ley de Protección Animal (TierSchG). Pero ¿se desprende de ello que las mascotas puedan heredar el dinero de sus dueños?
No es tan sencillo. Aunque los animales no sean cosas, pueden aplicarse las normas previstas para las cosas, siempre que no exista otra regulación específica.
Por ejemplo, los animales pueden ser robados (se habla de hurto o robo, no de secuestro). Se pueden comprar, vender, regalar y, en caso de que sufran daños, reclamar una indemnización. En consecuencia, los animales no tienen por sí mismos derechos u obligaciones propios en sentido jurídico. Son objetos jurídicos de los que el ser humano es responsable.
El parágrafo 1 del BGB también establece de forma expresa que los animales no tienen capacidad jurídica y por tanto no pueden heredar nada. Según el Código Civil, solo las personas físicas o las personas jurídicas pueden ser titulares de derechos y obligaciones. En una herencia, el animal pasa a formar parte del caudal hereditario, pero no puede ser heredero.
Aun así, puede prever el futuro de su mascota mediante lo que se conoce como carga testamentaria. Puede designar como heredera a una persona de confianza y obligarla a que cuide adecuadamente del animal.
Al redactar esa carga puede concretar todos los detalles, por ejemplo cuánto ejercicio necesita el animal o qué veterinario debe atenderlo. Además, puede disponer que la mascota siga viviendo en su entorno habitual, haciendo que la vivienda pase junto con el animal a esa misma persona.