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Turquía no ha hecho "una manifestación de poder, sino una prueba de debilidad"

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Turquía no ha hecho "una manifestación de poder, sino una prueba de debilidad"
Derechos de autor  Yasin Akgul/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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La imagen quema en los ojos del pueblo griego. La basílica de Santa Sofía, que en su día fue el mayor templo de la cristiandad, vuelve a ser un lugar de culto para los musulmanes. Durante más de ochenta años fue un museo, un lugar de encuentro entre dos mundos que históricamente han estado tan cerca y tan lejos.

"Como griego, me siento amargado y enfadado", reconocía Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea. "Es un día difícil y estoy seguro de que no soy el único que se siente así. Creo que Turquía debe decidir finalmente cuál será su objetivo geopolítico más amplio y con quién quiere estar exactamente en el futuro", afirmaba el vicepresidente de la Comisión Europea Margaritis Schinas.

La misma espina está clavada en el corazón de Kyriakos Mitsotakis. El primer ministro griego considera revelador el movimiento de Erdogan:

"Lo que está sucediendo hoy en Estambul no es una manifestación de poder, sino una prueba de debilidad. Ciertamente no pueden eclipsar el resplandor de un Patrimonio de la Humanidad, pero sí empañar los valores universales. Por eso se exige una condena universal", afirmaba con rotundidad en un mensaje televisado.

El Consejo Mundial de Iglesias y las Iglesias de Oriente Medio hablan de un duro golpe a la coexistencia islámico-cristiana.