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Una serie de masacres a adolescentes mantienen en vilo a Colombia

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Funeral por los adolescentes asesinados en Cali
Funeral por los adolescentes asesinados en Cali   -   Derechos de autor  Euronews
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Conmoción en Colombia tras el asesinato a tiros de nueve jóvenes en Samaniego, en el suroeste del territorio.

La matanza ocurrió cerca de las diez de la noche del sábado, cuando un grupo de jóvenes estaba reunido en una casa de campo de la aldea de Santa Catalina, del municipio de Samaniego, hasta donde llegaron hombres armados que les dispararon.

Horas antes de la masacre, una adolescente había sido asesinada a tiros en la misma zona, crimen que se suma al de los ocho muchachos.

Esta dolorosa masacre muestra el recrudecimiento de la violencia. Por el momento, se desconoce a los autores del crimen y ante la falta de respuestas el Gobierno apunta al narcotráfico.

"Estamos ante organizaciones criminales que actúan con sevicia y sin ningún tipo de respeto, que solo están interesadas en lucrarse de sus negocios criminales y destructivos como el narcotráfico. Por eso, para este Gobierno es prioridad acabar con ese negocio maldito", ha señalado el ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo.

Tercera masacre en una semana

Esta se ha convertido en la tercera masacre en una semana. La violencia no da tregua y la herida no cierra. La comunidad de Cali, principal ciudad del suroeste de Colombia, sigue velando a los cinco adolescentes que fueron acribillados y torturados cuando estaban en un cañaveral.

Un suceso que ocurrió tan solo unos días después de que dos estudiantes fuesen asesinados en la localidad de Leiva, cuando iban de camino a la escuela para entregar unos deberes. Ante tanta masacre, la pregunta que está sobre la mesa es qué está pasando en el país.

El mes pasado, la organización Human Rights Watch (HRW) advirtió que los grupos armados ilegales han impuesto un régimen del terror en al menos once regiones de Colombia aprovechando la crisis del coronavirus para cometer todo tipo de abusos contra la población civil.

Desde que, en 2016, se firmase el acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla más grande del país, las FARC, la violencia había disminuido. En 2019, la tasa de homicidios fue la tercera más baja desde 1976.

Pero son muchas las voces que acusan al Gobierno de dejar que grupos paramilitares y guerrillas hayan ocupado el espacio que dejó las FARC tras el acuerdo de paz.