Grupos de manifestantes encapuchados se enfrentaron a la Policía por la tarde, lanzando botellas, piedras, fuegos artificiales y otros objetos. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua ante la escalada de tensión. Un vehículo se incendió cerca del recorrido de la protesta, varios edificios resultaron dañados según los primeros informes y las autoridades ordenaron dispersar a los manifestantes a medida que los disturbios se extendían por algunas zonas de la ciudad.
La violencia estalló tras una marcha que había comenzado de forma pacífica bajo un intenso calor veraniego. Los organizadores reunieron a activistas medioambientales, grupos feministas, defensores de los derechos del pueblo palestino y militantes antiglobalización para protestar contra las políticas del G7 y reclamar reformas sociales y medioambientales.
Según la Policía de Ginebra, alrededor de 20.000 personas participaron en la concentración, lo que la convierte en una de las mayores manifestaciones celebradas en Suiza en los últimos años. Los asistentes se congregaron cerca de varias instituciones internacionales, entre ellas la sede de Naciones Unidas, portando pancartas críticas con los líderes mundiales y exigiendo cambios políticos.
Los disturbios se produjeron mientras las autoridades suizas y francesas desplegaban a miles de efectivos de seguridad antes de la cumbre del G7 de tres días, que se inaugura en Évian el 15 de junio. Está previsto que los líderes aborden una amplia gama de cuestiones, entre ellas la guerra en Ucrania, las tensiones en Oriente Medio y los retos económicos globales.