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Alexéi Navalni o el enemigo de la corrupción en las élites políticas de Rusia

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Alexéi Navalni o el enemigo de la corrupción en las élites políticas de Rusia
Derechos de autor  Pavel Golovkin/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.
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Abogado y activista anticorrupción, Alexéi Navalni es una persona muy conocida por su lucha contra la corrupción en las élites políticas. Enemigo acérrimo de Vladímir Putin es autor de numerosos artículos en los que hizo públicas sus investigaciones. En 2017, sus programas en directo en una plataforma de internet registraron millones de visitas.

Realizó un documental sobre la supuesta riqueza adquirida de manera irregular por el ex primer ministro Dmitry Medvédev que acumuló 21 millones de reproducciones, nada más publicarlo. Su actividad gira en torno a la corrupción de las élites y su Fundación Anticorrupción continúa realizando vídeos que condenan los acuerdos secretos.

"Presenta unas hábiles y, al mismo tiempo, muy bien investigadas exposiciones de la corrupción oficial en videos de YouTube. Eso significa que es, de alguna manera, la figura no gubernamental, no oficial o, incluso, oficial de la oposición más reconocible en el país en general", declara el analista político especializado en Rusia, Mark Galeotti.

Las grandes manifestaciones contra el fraude legislativo en 2011 y 2012 pusieron a Navalny cara a cara con la opinión pública. Más tarde, se postuló para alcalde de Moscú y, en las elecciones de 2013, obtuvo el 27 % de los votos. Dos años después se convirtió en el oponente número uno de Putin tras el asesinato de Borís Nemtsov.

Las autoridades rusas lo acusan repetidamente de malversación de fondos y de fraude. Ha sido arrestado en varias ocasiones y ha estado en la cárcel por organizar protestas contra el Kremlin. En 2017 quedó inhabilitado para ocupar cargos públicos y, en base a ello, se le prohibió presentarse a las elecciones presidenciales de 2018. El opositor ha sufrido varias agresiones. En una de ellas, supestamente, varios asaltantes desconocidos le arrojaron un producto químico en la cara que le causó daños en un ojo.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que sus detenciones entre 2012 y 2014 tenían una motivación política y violaban sus derechos humanos. Moscú calificó el fallo como cuestionable.