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¿Mascarilla en la playa? "Yo, nunca", dicen los recalcitrantes de Marsella

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Gente disfruta del sol en la playa de Malmousque de Marsella
Gente disfruta del sol en la playa de Malmousque de Marsella   -   Derechos de autor  Daniel Cole/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved
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Chanclas, toalla, sombrilla y, para proteger la piel, crema solar. Pero ¿quién lleva mascarilla?. En la Costa Azul francesa, desde luego, muchos no.

Pese a las multas y pese a la explosión de nuevos casos en el país, con casi 4.900 contagios registrados en las últimas 24 horas, especialmente en las regiones del sur, muchos turistas franceses sigue haciéndose los suecos.

En las playas del Prado de Marsella, cada uno tiene sus razones.

"¿Pasar el verano con una mascarilla? Es muy molesto. No le voy a mentir. No la llevo todo el tiempo, aunque sé que debería. ¡Es demasiado restrictivo!", se queja una joven.

"¿En la playa?, ¡es raro! En el transporte público, lo entiendo, pero al aire libre es inútil", añade un hombre.

Si en muchos chiringuitos, la mascarilla luce por su ausencia, en los locales y los restaurantes hacer respetar las reglas es una cuestión de supervivencia.

"La gente está de vacaciones, hay buen ambiente y se dejan llevar un poco. Nosotros tenemos que controlarlos e imponer un poco de calma si se exceden" dice Patrice de Comont, gerente de del Club 55.

Pese a todo, aún se puede ver algún camarero sin mascarilla y sin mantener la distancia.

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Camarero sin mascarilla en una terraza de Marsellaeuronews

Los contagios se disparan en las regiones del sur de Francia

En las regiones del sur de Francia, la epidemia avanza con más fuerza que en París. La tasa reproductiva del virus, o tasa R, es bastante superior a 1, el objetivo del Gobierno, que advierte de que si se llega a 2 significaría que la enfermedad se propaga peligrosamente.

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Las regiones del sur de Francia superan con creces el R1euronews

Las ciudades hacen lo que pueden para controlar los contagios. Desde hace semanas, el uso de mascarillas es obligatorio en la mayoría de los barrios de Marsella, y decenas de otros puntos sensibles a lo largo de la costa mediterránea han seguido su ejemplo.

Pero hacer cumplir las normas es un desafío. Policías a pie se encargan de recordar a residentes y turistas que no es una recomendación, sino una regla, y los infractores se arriesgan a una multa de 135 euros.