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Muere la jueza Ruth Bader Ginsburg, el "muro" que frenaba a Donald Trump en el Tribunal Supremo

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Imagen de archivo de la jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg
Imagen de archivo de la jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg   -   Derechos de autor  Patrick Semansky/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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La izquierda progresista estadounidense ha perdido a su principal baluarte en la Corte Suprema: la jueza Ruth Bader Ginsburg ha fallecido en su domicilio de Washington a los 87 años de edad víctima de un cáncer de páncreas.

"Fue una mujer increíble, estuvieses de acuerdo con ella o no, fue una mujer increíble que llevó una vida increíble. Me entristece escuchar eso. Me entristece oír eso", afirmaba Donald Trump con aparente sorpresa tras ser informado del deceso de R.B. Ginsburg.

El candidato demócrata a la presidencia, Joe Biden, estaba consternado:

"Practicó los más altos ideales americanos, la justicia, la igualdad y la justicia ante la ley. Y Ruth Bader Ginsburg nos representaba a todos nosotros. Como dije, ella era una figura muy querida", dijo Biden.

Feminista, Ruth Bader Ginsburg fue la segunda mujer jueza en servir en la Corte Suprema, desde donde defendió con uñas y dientes la igualdad de género. Cuando llegó Donald Trump al poder se convirtió en el mayor obstáculo a los planes del presidente de dar marcha atrás en derechos como el aborto. Su muerte deja libre un codiciado asiento en la Corte Suprema que los republicanos intentarán asignar antes de las elecciones, escorándolo un poco más hacia la derecha.

Nueve jueces vitalicios

El Tribunal Supremo de EE.UU. está compuesto por nueve jueces con puestos vitalicios y que tienen el poder de cambiar las leyes del país. En concreto, juegan un papel crucial en temas como el aborto, los derechos de los migrantes, la privacidad, la pena de muerte y la tenencia de armas.

Los magistrados son nombrados por el presidente y, luego, deben ser confirmados por el Senado.

Actualmente, los republicanos tienen mayoría en el Senado y su líder, Mitch McConnell, ya emitió esta noche un comunicado, en el que se ha comprometido a someter a voto el candidato que Trump elija para el Tribunal Supremo.

Debido a la muerte de Ginsburg, la máxima corte está compuesta por ocho jueces: tres progresistas y cinco conservadores.

Por eso, si Trump logra nombrar a otro magistrado, acabaría inclinando a la derecha durante décadas la balanza del Tribunal Supremo.

Biden pide esperar hasta las elecciones

Frente a las primeras voces que han pedido una rápida sustitución de R.B. Ginsburg, el candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, ha manifestado que el presidente de EE.UU. que salga elegido en las urnas el 3 de noviembre deberá ser quien elija a un sustituto.

"Esta noche y, en los próximos días, vamos a estar enfocados en la muerte de la jueza y en su legado imperecedero. Pero para que no haya ninguna duda, déjenme ser claro: los votantes deben elegir al presidente y el presidente debe elegir al juez para que el Senado lo considere", afirmó Biden en una declaración emitida en directo desde su casa en el estado de Delaware.

Biden recordó que, en 2016, después de la muerte del juez conservador del Supremo Antonin Scalia, el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, ignoró al sustituto que había elegido el entonces presidente Barack Obama (2009-2017) y ni siquiera sometió su nominación a voto, con el argumento de que no tenía sentido aprobarlo en un año electoral.

Sin embargo, al contrario de lo que hizo entonces, esta noche McConnell se comprometió a someter a voto al candidato que Trump seleccione para el Tribunal Supremo, según anunció en un comunicado.

Para confirmar a un nuevo juez, McConnell necesita una mayoría simple, algo que podría conseguir si 53 de los 100 senadores republicanos se mantienen fieles a Trump. No obstante, el proceso de confirmación podría complicarse si hay deserciones entre los senadores republicanos más moderados.

Por su parte, el demócrata de mayor rango en el Senado, Chuck Schumer, abogó por esperar hasta después de las elecciones.

"El pueblo estadounidense debe tener una voz en la selección de su próximo juez en el Tribunal Supremo. Por tanto, la vacante no debería cubrirse hasta que tengamos un nuevo presidente", dijo en Twitter Schumer, que usó exactamente las mismas palabras que empleó McConnell para oponerse al nombramiento que hizo Obama.

Ginsburg predijo la tormenta política

La propia jueza sabía que su muerte provocaría una tormenta política en Washington y antes de su fallecimiento dictó a su nieta una frase que fue recogida por la cadena NPR: "Mi deseo más ferviente es no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente".

De esa forma, Ginsburg dejaba claro que su deseo es que los políticos esperen hasta las elecciones antes de buscarle un sustituto.

Nominada por el expresidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg era la jueza de más avanzada edad de los nueve que conforman el Supremo y durante años había sufrido diferentes tipos de cáncer.

Ginsburg había vestido durante casi tres décadas la toga negra del Tribunal Supremo, donde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupaba un puesto en esta corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles. EFE

Agencia EFE