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La 'rara' vuelta al cole de los alumnos en Buenos Aires

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Alumnos reciben clase en el patio de un colegio de Buenos Aires, Argentina
Alumnos reciben clase en el patio de un colegio de Buenos Aires, Argentina   -   Derechos de autor  JUAN MABROMATA/AFP or licensors
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La vuelta al cole comienza en Buenos Aires. 70.000 alumnos están regresando poco a poco a las aulas en la capital argentina, pese a que el país sigue aún muy lejos de vencer a la epidemia de COVID-19.

Tras siete largos meses sin clases presenciales, los jóvenes agradecen volver a ver a sus compañeros y profesores, aunque, debido a las medidas sanitarias, esto tenga poco que ver con una clase normal.

"Fue, la verdad, bastante lindo -dice una joven sobre la vuelta a clase-. No ver una pantalla, ver un profesor, que te expliquen (...) Sí, es raro, pero es como volver a la vida real".

"Se extrañaba tener un contacto más cercano. Aunque sea a un metro de distancia, está bueno", añade otra alumna.

Regreso por turnos y en formato 'burbuja'. Los sindicatos docentes se oponen

El estricto protocolo sanitario impone otro tipo de aislamiento. La vuelta se hará por turnos, en grupos de solo diez alumnos y un docente, y en formato definido como 'burbuja', lo que significa que los diferentes grupos no se cruzarán entre sí para evitar tener que cerrar todo el centro cuando se registre algún contagio.

En la escuela Hipólito Yrigoyen, donde estudió el papa Francisco, la pizarra y los pupitres se han puesto en el patio. El rector, Óscar Lazbal, celebra la reapertura.

"Yo, personalmente, estoy muy contento -afirma-. La escuela es, esencialmente, presencia. No solamente en los aspectos pedagógicos o académicos, sino también en los aspectos emotivos de los chicos".

Sin embargo, los principales sindicatos docentes se oponen a esta vuelta a clase y defienden que los centros educativos deberían seguir cerrados mientras haya circulación comunitaria del virus.

Argentina, cerca de convertirse en el quinto país del mundo en número de contagios

Y es que en Argentina, tras siete meses de dolorosas restricciones, la pandemia sigue causando estragos. El país está a punto de convertirse en el quinto del mundo por número de contagios, con más de 917.000, así como 24.500 muertos desde marzo. La pandemia se extiende hacia el interior, aunque el pasado lunes Buenos Aires volvió a liderar el ránking de infecciones, con más de 4.600 en 24 horas.

La población está cansada de esta situación. Aumentan las discrepancias políticas y las protestas en las calles contra la gestión del Gobierno peronista, que se traducen, en algunos casos, en momentos de tensión entre seguidores y detractores del presidente Alberto Fernández.