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Los reyes de la Casa Blanca | Dos siglos de mascotas presidenciales

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Socks, el gato de Bill Clinton
Socks, el gato de Bill Clinton   -   Derechos de autor  AP Photo
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Con Joe Biden, Estados Unidos va a recuperar una tradición histórica, la de las mascotas en la Casa Blanca. Todos los mandatarios de los dos últimos siglos, salvo Donald Trump, han tenido uno o varios animales de compañía en la mansión presidencial. Algunos, de lo más variopinto.

Champ y Major, los dos pastores alemanes de Biden

El próximo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, siente devoción por sus dos pastores alemanes, que tienen hasta cuenta propia en las redes sociales. Champ está en la familia desde hace doce años. En cuanto a Major, el más joven y travieso, lo rescataron de un refugio de animales. Fue jugando con este último como el demócrata se fracturó un pie el pasado fin de semana.

Las mascotas presidenciales, mucho más importantes de lo que parece

A imagen de la familia Obama, con Bob y Sunny, sus dos perros de agua portugueses, todos los mandatarios estadounidenses de los últimos doscientos años, salvo Donald Trump, han tenido una o varias mascotas en la Casa Blanca.

Para Tom Whalen, experto en la historia de los presidentes estadounidenses, es una cuestión mucho más importante de lo que parece.

"Es como mostrar que es uno de nosotros. Casi todo el mundo tiene mascotas, un perro, un gato o lo que sea, y cuando un presidente, el líder del país, el líder del mundo libre, se muestra con un perro o un gato, básicamente crea un vínculo con la gente", explica.

El compañero que te comprende cuando todo va mal

Ha habido multitud de gatos y perros presidenciales, desde Socks, el minino de encanto indiscutible de Bill Clinton a Barney y Miss Beazley, los terrier escoceses del matrimonio Bush. Fieles amigos de los mandatarios en los momentos más difíciles.

"Desde una perspectiva presidencial, un perro, un gato o un caballo, son geniales, porque no juzgan. Te van a dar su amor incondicional y no van a criticar lo que hiciste en Somalia o cómo va la economía. Las mascotas siempre están ahí cuando las necesitas. Y creo que los presidentes, ya sean demócratas o republicanos, necesitan ese tipo de tranquilidad de vez en cuando", explica Whalen.

En la Casa Blanca hubo animales mucho más exóticos y difíciles de invitar al Despacho Oval, como los cachorros de oso de Thomas Jefferson, las servientes de Roosevelt o el loro que decía palabrotas de Andrew Jackson.

En cualquier caso, a través de estas mascotas, los presidentes estadounidenses han mostrado a menudo su rostro más amable.