España se sitúa en el puesto 41 del ranking mundial de felicidad, lejos de los países nórdicos que lideran la clasificación. El informe analiza factores como la salud, los ingresos o la confianza social para medir el bienestar.
Los países más felices del mundo vuelven a estar en el norte de Europa. Finlandia lidera el ranking por noveno año consecutivo, seguida de Islandia, Dinamarca y Suecia. España, sin embargo, queda lejos de ese grupo: ocupa el puesto 41 en el Informe Mundial sobre la Felicidad.
La única excepción entre los cinco primeros es Costa Rica, que se sitúa en cuarta posición en una clasificación dominada desde hace años por los países nórdicos.
El informe, elaborado por el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford y publicado en vísperas del Día Mundial de la Felicidad (20 de marzo), analiza la calidad de vida percibida en distintos países a partir de factores como la salud, los ingresos, la libertad, la generosidad o la percepción de la corrupción.
España, lejos del grupo líder
El puesto 41 refleja una distancia considerable respecto a los países mejor valorados, donde destacan altos niveles de confianza institucional, servicios públicos sólidos y una fuerte cohesión social.
Mientras tanto, otros países europeos sí han mejorado su posición. Alemania, por ejemplo, ha escalado cinco puestos hasta situarse en el 17, superando incluso a Austria, que desciende en la clasificación. Estados Unidos también mejora ligeramente y se sitúa en el puesto 23.
En conjunto, Europa mantiene buenos niveles de satisfacción vital, con una tendencia al alza en la última década, especialmente en los países de Europa Central y del Este.
¿Por qué los países nórdicos siguen liderando?
Según los autores del informe, el liderazgo de Finlandia no responde a una búsqueda obsesiva de la felicidad, sino a factores estructurales: alta esperanza de vida, un sistema educativo sólido, acceso universal a la sanidad y bajos niveles de corrupción.
Además, el fuerte sentido de comunidad y la confianza tanto en las instituciones como entre ciudadanos desempeñan un papel clave.
Redes sociales y bienestar: el nuevo factor
Uno de los focos del informe de este año es el impacto de las redes sociales en el bienestar, especialmente entre los jóvenes.
Los investigadores detectan una tendencia preocupante en Europa Occidental, incluida España: el uso intensivo de internet y de las redes sociales se asocia, en general, con un empeoramiento de la salud mental.
Este patrón también se observa en países como Alemania, Italia o Estados Unidos. Sin embargo, en América Latina ocurre lo contrario: un mayor uso de redes sociales se vincula a niveles más altos de bienestar entre los jóvenes.
El contexto importa
Más allá de los hábitos digitales, el informe subraya que el contexto social, económico y político sigue siendo determinante en la percepción de la felicidad. De hecho, los mayores descensos en la clasificación se concentran en países afectados por conflictos o inestabilidad.
En este escenario, la posición de España refleja una realidad compleja: un país con buenos indicadores en calidad de vida, pero aún lejos de los niveles de bienestar percibido de los países que lideran la clasificación.