La tradicionalmente neutral Suiza aumenta sus inversiones en defensa ante nuevas amenazas como drones baratos, misiles y ciberataques. En concreto, Berna apuesta por la defensa antiaérea, aunque los expertos advierten de que debe dejar de apostar por la calidad y centrarse en la cantidad.
El ministro de Defensa suizo, el consejero federal Martin Pfister, realizó unas declaraciones el lunes en Berlín durante la última reunión del bloque DACH (el espacio económico común entre Alemania, Austria y Suiza) que consolidan un giro político y militar en la nación helvética.
"Suiza quiere y está dispuesta a asumir la responsabilidad de su propia seguridad, pero también a responder a las expectativas del resto de países europeos, que esperan que Suiza contribuya a la seguridad de nuestro continente. Queremos estar a la altura de esta exigencia como socio fiable", declaró Pfister.
Varios países que en el pasado destinaron relativamente poco a su defensa han cambiado de rumbo en los últimos años, desde el inicio en 2022 de la guerra ruso-ucraniana. Entre ellos figura también la tradicionalmente neutral Suiza, que no es miembro ni de la UE ni de la OTAN.
Actualmente, la nación alpina destina en torno al 0,7% de su producto interior bruto (PIB) a gasto en Defensa, claramente por debajo de muchos Estados europeos de la OTAN. Berna planea aumentar gradualmente el gasto hasta el 1% del PIB hasta 2032. A modo de comparación, Alemania invierte actualmente alrededor del 2,4% de su PIB en la carrera armamentística vigente
Según Pfister, Suiza "sigue contando con un Ejército que funciona bien, con unos 140.000 militares", lo que en comparación europea supone "un Ejército razonablemente grande". Como referencia, Suiza tiene en la actualidad una población de unos 9,1 millones de habitantes; Alemania más de 83 millones. Actualmente sirven en la Bundeswehr, el Ejército alemán, casi 186.000 soldados.
Pfister también subraya el material del que dispone Suiza, aunque admite que el Ejército suizo también necesita una modernización y que, en particular, debe "cerrar las brechas en la Defensa aérea".
En la reunión DACH, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, recordó que tanto Austria como Suiza forman parte de la iniciativa 'European Sky Shield' (Escudo Aéreo Europeo). Junto con Berna, Berlín está adquiriendo actualmente un sistema de defensa aérea del tipo IRIS-T SLM, según Pistorius.
La 'European Sky Shield Initiative' (ESSI) fue lanzada en el verano de 2022 por Alemania como un proyecto multinacional para desarrollar sistemas comunes de defensa aérea y antimisiles. Su objetivo es cerrar lagunas de capacidad, abaratar costes mediante compras conjuntas y aumentar la interoperabilidad dentro de la OTAN. Marcel Berni, profesor de Estudios Estratégicos en la Academia Militar de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zúrich), explica que sistemas como IRIS-T por sí solos no bastan.
"IRIS-T SLM es importante frente a amenazas de alcance medio, en particular aviones, misiles de crucero y drones de mayor tamaño. Pero no es una respuesta adecuada a los drones baratos. Quien combate un dron que cuesta unos pocos miles de francos con un caro misil guiado pierde la batalla de los costes. IRIS-T necesita por tanto sistemas complementarios. En general hacen falta más medidas de protección frente a ataques desde el aire", sostiene Berni.
En líneas generales Suiza sigue una tendencia europea, añade el profesor de Estudios Estratégicos de la Academia Militar. "Precisamente las lagunas en la defensa tierra-aire son clamorosas. Por ello Suiza invierte con el F-35, el Patriot y el IRIS-T SLM en una defensa aérea y una conducción de la guerra aérea modernas. Es algo adecuado, porque las amenazas desde el aire han aumentado claramente. Al mismo tiempo se abre una brecha en el ámbito de los drones baratos empleados de forma masiva y de los ciberataques. Las adquisiciones actuales se centran sobre todo en sistemas de gran valor", advierte.
La principal lección para Berni es que la defensa aérea debe estar escalonada y poder desplegarse con rapidez. "Ucrania muestra hasta qué punto son centrales los drones, la guerra electrónica, la munición, las comunicaciones protegidas y la capacidad de adaptación rápida. Oriente Medio muestra que la defensa frente a misiles y drones solo funciona en red con socios y sensores", explica, y añade: "Para la modernización hacen falta capacidad industrial, una adquisición acelerada, personal, munición y capacidad de resistencia. Para Suiza eso significa dejar de comprar solo grandes plataformas de prestigio y, en cambio, reforzar también la resiliencia civil y entrenar la cooperación para un eventual caso de guerra, porque entonces la neutralidad se volvería obsoleta".
¿Hasta qué punto es real la amenaza de los drones para Suiza?
Suiza es un Estado sin litoral, rodeado por completo de otros países y sin acceso al mar ni costa propia. Además de Liechtenstein y Austria, limita con tres Estados de la OTAN, Italia, Alemania y Francia. Aun así, Suiza no está a salvo de una posible amenaza de drones.
Según el portal suizo '20 Minuten', el Ejército está ampliando de forma masiva sus capacidades con drones e integra por primera vez una 'escuela de vuelo de drones' en la escuela de reclutas de verano. El objetivo es que en el futuro cada pelotón cuente con varios pilotos de drones formados. Al principio el foco se sitúa en los drones de reconocimiento, pero a largo plazo también se incorporarán drones de ataque a la tropa. Se están probando, entre otros, los llamados drones FPV o kamikaze, que se emplean de forma masiva en la guerra de Ucrania.
Estos pequeños y rápidos drones pueden portar cargas explosivas o dirigirse directamente al objetivo. El Ejército ya no considera los drones solo como un complemento, sino como una parte fija de la guerra moderna. Además, Suiza estudia el uso de drones para tareas de transporteo para la eliminación de artefactos de guerra. Para drones y sistemas antidrones se prevé destinar en el paquete de armamento de 2026 un total de 70 millones de francos (76,4 millones de euros), el doble de lo que se había previsto el año anterior.
Según Berni, el peligro de los minidrones o de los enjambres de drones es real, "sobre todo porque en Suiza se concentra mucha infraestructura de relevancia europea". Y añade: "A corto plazo [preocupan] los ataques contra infraestructuras y logística críticas. En particular los drones FPV [con una cámara que controla un operador] y los minidrones baratos cambian la relación de costes: un medio de ataque muy barato obliga al defensor a una defensa costosa. Por eso el Ejército suizo quiere mejorar rápidamente su defensa frente a los minidrones".
Según la Oficina Federal de Aviación Civil (BAZL) suiza, hasta octubre del año pasado se notificaron en total 68 vuelos de drones. Aproximadamente la mitad afectó a zonas de control en torno a aeropuertos. No está claro de qué drones se trata.
Sin embargo, la protección de las infraestructuras críticas no forma parte de las funciones del Ejército suizo, como confirma un portavoz militar. Esta recae en el operador o en las autoridades civiles competentes. De forma similar a lo que ocurre en Alemania, el Ejército suizo puede apoyar a las fuerzas locales o regionales en situaciones de seguridad excepcionales o grandes eventos, si la Policía y otros organismos alcanzan sus límites. Estas misiones de seguridad subsidiaria abarcan, por ejemplo, la protección de infraestructuras críticas, la vigilancia del espacio aéreo o la ayuda en caso de catástrofe. La responsabilidad sigue recayendo, no obstante, en las autoridades civiles.
¿Qué significa la cuestión de la seguridad para la neutralidad?
Suiza se convirtió en un país oficialmente neutral en el siglo XIX, después de que las grandes potencias europeas reconocieran su neutralidad en 1815 en el Congreso de Viena. El objetivo era crear un Estado tapón estable en Europa Central y mantener así a Suiza al margen de los conflictos entre las grandes potencias.
La neutralidad suiza ha sobrevivido desde entonces a varias guerras y guerras mundiales. "Suiza sigue siendo neutral, pero continúa aferrada a un concepto de neutralidad de la época de la Convención de La Haya de 1907", explica Berni, que añade que por eso "en relación con la guerra de Ucrania se trata por igual a agresor y víctima".
"Aun así, la neutralidad goza de gran apoyo entre la población y previsiblemente seguirá vigente. Además, la situación de seguridad obliga a Suiza a cooperar más estrechamente con sus socios europeos, por ejemplo en defensa aérea, armamento y maniobras. Y precisamente esto es lo que una iniciativa popular pendiente pretende impedir. Esta iniciativa quiere inscribir una neutralidad estricta en la Constitución suiza", concluye el profesor.