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La última palabra sobre quién accede al territorio de Gibraltar

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Por Ana LAZARO
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Gibraltar
Gibraltar   -   Derechos de autor  JORGE GUERRERO/AFP
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Un choque de declaraciones amenaza con enturbiar el acuerdo sobre Gibraltar para evitar un Brexit duro en la verja.

El texto establece que el Peñón será parte de la zona Schengen y garantiza la libre circulación de personas. Pero ¿quién tendrá la última palabra sobre quién puede acceder al territorio?

El acuerdo preliminar entre Madrid y Londres debe convertirse ahora en un tratado. La Comisión Europea ya ha recibido el texto. "En estos momentos estamos examinando el acuerdo alcanzado por Madrid y Londres el día de Noche Vieja relativo a Gibraltar. Y estamos trabajando para obtener el mandato del Consejo para empezar las negociaciones formales", ha explicado Daniel Ferrie, portavoz de la Comisión Europea.

La negociación puede durar seis meses. Y según los expertos, el demonio se esconde en los detalles. Especialmente en lo que se refiere a la presencia de policías españoles en el puerto y el aeropueto de Gibraltar. Una píldora difícil de digerir en el Peñón.

"Mientras las partes negociaban de manera discreta, era más fácil buscar una solución. Ahora con todas las partes pendientes, que Gibraltar acepte finalmente que la última palabra va a corresponder a España, como no cabe otra opción, va a ser singularmente difícil", afirma Jesús Verdú, profesor de la Universidad de Cádiz. "Creo que Gibraltar lo aceptará finalmente, pero no va a ser fácil. Y necesitará un ejercicio o bien de un cierto maquillaje o bien de contraprestaciones en el proceso negociador".

La bomba estalló cuando el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, afirmó a través de un tuit que "sólo Gibraltar decidirá quien entra en Gibraltar y los españoles no ejercerán ningún control en el puerto o en el aeropueto de Gibraltar ahora o dentro de cuatro años."

Respondía así a unas declaraciones de la ministra de Exteriores española, Arancha González Laya, quien en una entrevista con el periódico El País afirmó que "la última palabra sobre quén entra en Gibraltar la dirá España".

La solución pasa por Frontex. La agencia europea podría desplegar a sus agentes en las instalaciones aeroportuarias bajo bandera comunitaria. Y la base de datos podría ser controlada de manera remota por España.

"Todo parece indicar que hay una voluntad española de adoptar un perfil muy discreto de tal manera que la presencia de policías uniformados o de la Guardia Civil no sea visible en las instalacioes aeroportuarias", añade el profesor Verdú.

Si se superan los roces y se aprueba el Tratado, la frontera dejará de estar en la verja para trasladarse al puerto y al aeropuerto. Y paradójicamente, el territorio de Gibraltar estaría más intrincado que nunca en el contexto europeo.