El bombardeo se produjo poco después del amanecer del 18 de marzo y levantó una espesa columna de humo sobre el centro de Beirut, mientras los equipos de emergencia acudían al lugar. El Ejército israelí afirmó haber avisado a los residentes para que evacuaran aproximadamente una hora antes del ataque, que arrasó el edificio y dañó vehículos cercanos en una carretera muy transitada.
El edificio ya había sido atacado en tres ocasiones el 12 de marzo sin llegar a derrumbarse, lo que convierte este en el cuarto bombardeo en menos de una semana. Israel sostiene que el lugar era utilizado por Hezbolá para almacenar grandes sumas de dinero, aunque no se han presentado pruebas que lo respalden.
El ataque se produce mientras Israel intensifica sus operaciones en el sur de Líbano en respuesta al fuego transfronterizo. Los bombardeos en el centro de Beirut, antes poco habituales, se han vuelto más frecuentes, lo que aumenta la preocupación por el riesgo para la población civil y una posible nueva escalada del conflicto.