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Denis Marvy, el médico que trató al paciente 0 de COVID-19 en Europa

El doctor Denis Malvy es el epidemiólogo que trató al paciente 0 de COVID-19 en Europa
El doctor Denis Malvy es el epidemiólogo que trató al paciente 0 de COVID-19 en Europa   -   Derechos de autor  AP Photo
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El 24 de enero de 2020 está grabado a fuego en la memoria del médico francés Denis Malvy: es el día en que un hombre a su cargo dio positivo en la prueba del COVID-19 y se convirtió en el "paciente cero" de Europa.

El profesor Malvy, jefe de enfermedades tropicales del Hospital Universitario Pellegrin (CHU) de Burdeos, explica Euronews cómo él y su equipo reconocieron en aquel momento los síntomas que ahora asociamos con el virus, la angustiosa espera junto al teléfono antes de que llegaran los resultados y cómo, un año después, el paciente ha vuelto para recordar el aniversario de aquello.

Aunque desde entonces se han realizado pruebas retrospectivas que sugieren que el coronavirus podría haber llegado a las costas del continente incluso en 2019, el paciente del profesor Malvy fue el primer caso confirmado en Europa.

"Personalmente, no recuerdo haber estado desconcertado", explica el médico sobre el momento en que su departamento recibió la llamada para informar de que un paciente presentaba síntomas que recordaban al virus. Tampoco, dice, cuando un equipo de ambulancia lo trajo al hospital de Burdeos.

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Equipo médico de Denis MalvyAP

El paciente, que ingresó en el departamento de enfermedades infecciosas y tropicales a primera hora de la tarde del 23 de enero, era un francés de unos 40 años que tenía "vínculos laborales y familiares" con la ciudad de Wuhan (China), donde se cree que se originó el virus.

Acababa de regresar a Burdeos de unas vacaciones de dos semanas en Wuhan y presentó tos y fiebre. El equipo se puso en marcha y cuando el hombre llegó fue llevado a una "sala de alta seguridad" en una zona del hospital para pacientes contagiosos.

En esta sala tuvieron lugar las primeras horas de atención al hombre, en las que el profesor Malvy lo evaluó junto con su colega, el doctor Nguyên. La sala estaba equipada con el más alto nivel de protección epidemiológica, con una esclusa de presión negativa y todo el personal médico con la ropa de protección personal que ya conocemos.

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Una sanitaria se prepara para entrar en contacto con el paciente 0AP Photo

"Psicológicamente hablando, no fue fácil para él", explica el especialista en enfermedades infecciosas:"Hicimos todo lo posible para tranquilizarle. Pero desde el principio fue muy valiente y confió mucho en nosotros".

Malvy asegura que el equipo que lo atendía estaba "muy, muy bien preparado", con miembros desplegados sobre el terreno durante los brotes de ébola en Guinea, República del Congo y de fiebre de Lassa en Nigeria.

También nos trajo difíciles recuerdos del SARS, una enfermedad respiratoria viral causada por otro coronavirus: "Nos preguntamos: ‘¿Se comportará este coronavirus como el agente causante del SARS?’". "Con nuestro conocimiento de las epidemias, sentimos que se había pasado una página y que no se volvería a repetir de inmediato", lamenta Malvy.

Luego vinieron las pruebas. El equipo le tomó muestras virológicas al paciente y las envió inmediatamente al centro de investigación biomédica del Instituto Pasteur de París, donde los equipos trabajaron en ellas durante la noche.

Hacia las 16.00 horas del día siguiente, el departamento recibió una llamada para decir que los resultados estarían disponibles a las 18.00 horas y el profesor Malvy y el médico con el que había ingresado al paciente fueron a esperar en su despacho a que sonara el teléfono.

El doctor relata la llamada telefónica con lúcida precisión: "Tengo que afirmar que, dados los datos que hemos obtenido y confirmado, es positivo", le dijo la mujer del instituto.

"Entonces, ¿ahora qué?" preguntó el profesor Malvy a su colega. "Estaba triste", añadió. "Vi que era un gran momento para mi país".

"Vi que era un gran momento para mi país
Denis Malvy
Epidemiólogo

La mujer al otro lado de la línea le dijo que estaba obligada a informar a las autoridades francesas de inmediato y que el Ministerio de Sanidad anunciaría la noticia en una rueda de prensa esa misma tarde a las 19.00 horas.

"Tengan cuidado, cuando notifique a las autoridades, será como si hubiera pulsado un botón", advirtió, "la noticia se extenderá a un montón de organismos y departamentos, y sin duda a la prensa".

El experto en enfermedades infecciosas pidió un periodo de gracia de media hora antes de que la mujer avisara a las autoridades. En ese tiempo informó a su equipo, al equipo que atendía a la paciente, a los directores del hospital y dio al paciente cero de Europa su diagnóstico.

"Estaba muy abatido, bastante cansado, por supuesto, pero ya habíamos pasado mucho tiempo con él y todos estábamos preparados para esta información", dijo. "Estaba relativamente sereno".

La predicción sobre la rapidez con la que se difundiría la noticia resultaría ser cierta.

El profesor Malvy y sus colegas volvieron a su despacho para esperar la rueda de prensa, pero de repente oyeron un alboroto en el exterior, que descartaron por tratarse de manifestantes de los Gilets Jaunes (Chalecos Amarillos) que habían vuelto.

Pero cuando miraron fuera vieron decenas de medios de comunicación nacionales e internacionales reunidos en torno al hospital: un tabloide francés había adelantado la información.

"He trabajado en complejos de campo contra el ébola en la República Democrática del Congo, en medio de un conflicto, con enfermos por todas partes. Eso tampoco es sencillo
Denis Malvy
Epidemiólogo

El profesor Malvy asegura que la situación no le inquietaba. "He trabajado en complejos de campo contra el ébola en la República Democrática del Congo, en medio de un conflicto, con enfermos por todas partes. Eso tampoco es sencillo", explica este médico que asegura que su equipo y la dirección del hospital estuvieron "unidos" y se protegieron mutuamente en los días siguientes.

En cuanto al paciente cero, abandonó el hospital unas tres semanas después y no presentaba ningún signo de COVID prolongado.

Malvy dijo que nunca presentó ninguno de los síntomas más graves de la enfermedad que conocemos bien -nunca necesitó entrar en cuidados intensivos- y que hoy en día su caso no se trataría en el hospital.

El paciente cero volvió al hospital esta semana para ver al personal que le había tratado e incluso preguntó si podía recibir la vacuna COVID-19 para conmemorar el aniversario del resultado de su prueba. "Pasamos un buen rato, un momento de compartir recuerdos", cuenta Malvy, que reflexiona un momento y añade: "hay que cultivar la memoria".

"Ya se nos advirtió de que podíamos tener una crisis como ésta, pero la humanidad tiende a tener amnesia. Es necesario celebrar el aniversario de esta crisis y que cultivemos la memoria para prepararnos mejor para las próximas".

"Todavía estamos en el túnel, pero vemos el final
Denis Malvy
Epidemiólogo

Malvy ofrece un mensaje de esperanza para el futuro de la pandemia: "Todavía estamos en el túnel, pero vemos el final. Todavía está ahí. Queda un trecho por recorrer y debemos hacerlo con humildad, vigilancia y perseverancia".

Asegura que el hecho de que los tratamientos de apoyo hayan dado un salto fantástico, al igual que las vacunas y las pruebas, ha sido clave. Pero lanza una dura advertencia: "como europeo, no sólo como francés, porque en este momento afecta a toda Europa", sostiene que debemos prepararnos para una tercera oleada del virus y sugiere que ésta podría llegar en marzo.

"Soy prudente y pragmático", añadió, "no tenemos derecho a estar en la negación". "Tenemos que preparar nuestro sistema para manejar más casos y si eso no ocurre...Mejor, si ocurre, habremos estado preparados".