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Un invierno sin poder encender la calefacción

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Por Gregoire Lory  & Aïda Sanchez
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Cold wave in Belgium
Cold wave in Belgium   -   Derechos de autor  KENZO TRIBOUILLARD/AFP
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Las temperaturas han llegado a 10 grados bajo cero esta semana en Bélgica. Unas condiciones que son especialmente complicadas para Véronique. Esta mujer sexagenaria que vive en la costa belga no tiene dinero para calentar su hogar, pero hoy no tiene elección.

"Estoy ahorrando en calefacción, hoy la enciendo porque hace 10 grados bajo cero. Sino, normalmente no la pongo hasta las 4 o 5 de la tarde. Y cuando me voy a dormir, la apago toda la noche y así todos los días porque sigue siendo caro", explica Véronique Duquese.

La pobreza energética es un círculo vicioso. Esta ex peluquera y propietaria de un bar tiene que calcular los minutos que usa la calefacción y todos los gastos. "Tenemos que comer pasta o huevos durante un tiempo porque no podemos pagar nada más. A principios de mes compro un bistec porque me apetece un buen bistec, de otra forma no me lo permito. Pero sí pesa, cuando te lo puedes permitir… se agradece", asegura Duquese.

Esta precariedad también afecta su vida familiar. En invierno ya no puede ver a sus seis nietos. "Cuando venían los pequeños, se bañaban en parejas para ahorrar dinero. También vigilo con el agua. Me doy una ducha y al día siguiente me lavo en el lavabo para no consumir mucha agua”, detalla la mujer.

La pobreza energética es un problema estructural en la UE. En 2019, más de 30 millones de europeos no pudieron permitirse calentar sus hogares. Eso es el equivalente a la población de la República Checa, Hungría y Austria juntas, según datos del Instituto Jacques Delors. La pandemia solo ha hecho que empeorar la situación.

"De hecho la crisis de la covid tiene dos impactos principales. El primero es una caída en los ingresos, todas las personas que tienen trabajos de media jornada, que pierden sus trabajos y tienen una caída en los ingresos. Y el otro elemento es que todas medidas sanitarias como los toques de queda, el confinamiento, el teletrabajo también hacen que la gente pase mucho más tiempo en casa. Y de repente surge la necesidad de calentar más las casas y nos encontramos con familias europeas que antes de la crisis no eran muy ricas pero sobrevivían bien y podían calentar bien sus hogares y que hoy, con la crisis de la covid, no pueden calentar sus hogares algo que favorece notablemente las enfermedades respiratorias ”, explica el director del Centro de Energía del Instituto Jacques Delors, Thomas Pellerin-Carlin.

La solución puede ser una ayuda de emergencia para los afectados. Pero una solución a largo plazo pasa por la rehabilitación de edificios. El Pacto Verde Europeo, una propuesta de la Comisión Europea, prevé subvencionar el aislamiento del parque de viviendas para mejorar la eficiencia energética.