El bombardero estratégico B-1 Lancer aterrizó en la base RAF Fairford, en Inglaterra, después de que el Gobierno español impidiera el uso de las bases de Rota y Morón en las operaciones militares contra Irán.
El Gobierno de Pedro Sánchez invocó el artículo del convenio bilateral de defensa con Washington que permite a España clausurar el uso de las bases de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla, cuando considera que una operación bélica no tiene encaje en el tratado ni en la Carta de Naciones Unidas. Lo hizo. Y la Administración Trump tuvo que reorganizarse.
El viernes, uno de los bombarderos más conocidos de la Fuerza Aérea de EE.UU. aterrizó en la base RAF Fairford, en Gloucestershire. El primer ministro británico, Keir Starmer, había autorizado el 1 de marzo el uso de bases de la Real Fuerza Aérea para destruir en origen misiles iraníes que pudieran amenazar a ciudadanos o intereses británicos. Londres puso a disposición dos instalaciones: Fairford, en el suroeste inglés, y Diego García, en el océano Índico.
El Reino Unido no participa formalmente en los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán iniciados el sábado anterior, pero su implicación crece. Starmer habló por teléfono con el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman para reafirmar el apoyo británico a Arabia Saudí "si fuera necesario".
Además, el Gobierno de Londres anunció el despliegue de helicópteros Wildcat con capacidad antidrones y el destructor HMS Dragon para proteger sus bases militares en Chipre, después de que la de Akrotiri fuera atacada por un dron tipo Shahed en la madrugada del lunes.
Qué es y qué puede hacer el B-1 Lancer
El Rockwell B-1 Lancer, apodado 'Bone' por los pilotos, de la pronunciación anglosajona de "B-One", es un bombardero estratégico supersónico de largo alcance desarrollado para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Entró en servicio en 1986 y sigue siendo el bombardero más rápido del arsenal estadounidense.
- Dimensiones y peso: mide 44,5 metros de longitud y pesa alrededor de 86 toneladas vacío, con una capacidad máxima de despegue que supera las 216 toneladas.
- Velocidad y alcance: puede superar los 1.448 km/h (aproximadamente Mach 1,25) y tiene un alcance operativo de más de 9.400 kilómetros sin reabastecimiento en vuelo, lo que lo convierte en un activo de proyección global.
- Capacidad de carga: dispone de tres bodegas internas con una carga útil total de hasta 56.700 kilogramos. Puede transportar hasta 24 misiles de crucero AGM-86B o AGM-158 JASSM, bombas de precisión guiadas por GPS de la familia JDAM, bombas de racimo y munición convencional de gran tonelaje.
- Sistemas electrónicos: está equipado con radar AN/APQ-164 para navegación y adquisición de objetivos, sistemas de GPS y navegación inercial, y un conjunto de guerra electrónica que incluye interferidores, alertas de radar y sistemas de señuelos para neutralizar defensas antiaéreas enemigas.
- Tripulación: cuatro personas (dos pilotos y dos operadores de sistemas de armas).
El B-1 ha participado en operaciones en Iraq, Afganistán y Siria. Su diseño con alas de geometría variable, que se pliegan en vuelo para reducir la resistencia aerodinámica a alta velocidad, lo distingue visualmente de otros bombarderos estadounidenses como el B-2 o el B-52.
Desde Reino Unido a Irán: tiempos, distancias y opciones de ataque
La base RAF Fairford está a unos 5.500 kilómetros en línea recta del centro de Irán. Con un alcance operativo de más de 9.400 kilómetros sin reabastecimiento, el B-1 Lancer puede cubrir esa distancia de ida y regresar a territorio seguro, aunque no necesariamente a Fairford, sin necesidad de repostar en vuelo. El margen es estrecho pero suficiente para misiones de ataque profundo con rutas que eviten espacio aéreo conflictivo.
A velocidad de crucero subsónica, aproximadamente 900 km/h para optimizar consumo de combustible, el trayecto desde el suroeste de Inglaterra hasta el norte de Irán llevaría algo más de seis horas. A velocidad máxima supersónica, ese tiempo se reduciría a poco menos de cuatro horas, aunque ese régimen de vuelo dispara el consumo y recorta el margen de retorno.
Con un solo reabastecimiento en vuelo, sobre el Mediterráneo oriental o desde algún punto sobre el mar Arábigo, dependiendo de la ruta elegida, el radio de acción deja de ser una limitación.
En ese escenario, el aparato podría operar sobre prácticamente cualquier punto del territorio iraní, incluidas instalaciones nucleares como Fordow, construida bajo tierra en la provincia de Qom, o Natanz, en el centro del país. Ambas están entre los objetivos que analistas militares han señalado como prioritarios en hipotéticas operaciones de neutralización.
La carga de misiles de crucero JASSM-ER, con alcance superior a 900 kilómetros, añade otra capa de flexibilidad táctica: el B-1 no necesitaría adentrarse en espacio aéreo iraní para lanzar sus armas.
Podría hacerlo desde el Golfo Pérsico, el mar de Omán o incluso desde posiciones sobre Iraq o Arabia Saudí, si esos países autorizaran el sobrevuelo. Eso reduce la exposición del aparato a los sistemas de defensa antiaérea iraníes, que incluyen misiles S-300 de fabricación rusa y variantes nacionales como el Bavar-373.
La base de Diego García, en el océano Índico, también cedida por Londres a EE.UU., ofrece una segunda plataforma de lanzamiento a unos 2.700 kilómetros del sur de Irán, lo que convertiría al B-1 desplegado allí en una amenaza más directa y con mayor margen de maniobra sobre el espacio aéreo del Golfo Pérsico.