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España | Tercera noche de disturbios por el encarcelamiento de Pablo Hasél

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Por Carmen Menéndez
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España | Tercera noche de disturbios por el encarcelamiento de Pablo Hasél
Derechos de autor  Emilio Morenatti/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
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Otra noche de disturbios en Cataluña, y ya van tres consecutivas, por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. También hubo cargas policiales en Valencia. Esta situación ha ahondado la fractura en la coalición de Gobierno por el apoyo de Podemos a los altercados.

La condena y el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona no solo ha impulsado el debate sobre los límites de la libertad de expresión en España y las penas de cárcel para los delitos relacionados, sino que también está generando fuertes tensiones dentro del Gobierno. La fractura en el seno del Ejecutivo se ha ahondado debido al apoyo a los disturbios del partido izquierdista Podemos, socio menor de la coalición, desde cuyas filas además se ha puesto en tela de juicio la actuación policial.

En las calles, el debate sigue abierto. "Si algunas de las barbaridades que se dicen, que se dicen siempre, se llevan a los hechos entonces habrá que actuar contra ello. Pero el cantar, el decir, el explicar, el escribir, eso no puede ser condenado nunca, porque entonces estamos en una regresión y un problema que no nos lleva a nada", opina un hombre, abogado de profesión.

Laura, una joven estudiante, apoya sin ambages la lucha en la calle. "No se ha conseguido nada sin disturbios. Siempre se oye como que el mobiliario urbano es demasiado importante, antes de una opinión, que nos estamos manifestando por nuestras libertades, que un contenedor no es más que una vida, no tiene mucho sentido", dice.

Más allá del debate social y político, resulta difícil dibujar el perfil de los participantes en los actos violentos. Tienen en común ser muy jóvenes, entre 16 y 25 años, así como el hecho de que actúan movidos por llamamientos en las redes sociales a luchar por la libertad de expresión.

En Cataluña, se suman activistas más bregados en la lucha callejera. En Madrid, según la Policía, los más violentos proceden de grupos de ultraizquierda.