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Un migrante demanda a Austria por su "devolución en caliente": "Pedí asilo pero me deportaron"

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Por Lillo Montalto Monella
El ejército austriaco se movilizó durante el pico de la crisis migratoria en 2016 en la frontera eslovena-austriaca cerca de Spielfeld (distrito de Leibnitz, Estiria).
El ejército austriaco se movilizó durante el pico de la crisis migratoria en 2016 en la frontera eslovena-austriaca cerca de Spielfeld (distrito de Leibnitz, Estiria).   -   Derechos de autor  Ronald Zak/AP
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Un migrante marroquí que fue expulsado a Eslovenia (y, desde allí, primero a Croacia y luego a Bosnia) ha demandado a Austria, más concretamente a la policía de Estado de Estiria.

El juicio ha comenzado este martes, 2 de marzo, en el tribunal administrativo de Graz, capital del Estado en la frontera con Eslovenia. Si el juez falla a su favor, Viena pasará a engrosar la lista de países europeos que violan la legislación nacional, comunitaria e internacional al rechazar a los inmigrantes en sus fronteras.

Una lista que ya incluye a Italia, Francia, Eslovenia, Grecia, Croacia, Rumanía y Hungría.

El hombre acusa a los agentes de haberle expulsado de Austria a pesar de que había expresado su deseo de pedir asilo en el país. Sin embargo, la defensa de la policía austriaca niega que el hombre, de 20 años, pronunciara la palabra "asilo".

El abogado austriaco que le defiende, Clemens Lahner, dice a Euronews que la versión de los agentes es inverosímil. "Cuando estas personas son detenidas, no tienen otra opción. Saben que tienen que pedir asilo, de lo contrario serán deportados inmediatamente. Todos los migrantes, todos -hasta el último migrante en los Balcanes- saben que tienen que decir la palabra "asilo". Es la palabra de mi cliente contra la de la policía, pero de nuestro lado tenemos la lógica, mientras que ellos no".

Según Julia Zelvenska, jefa del servicio jurídico del Consejo Europeo para los Refugiados y los Exiliados (ECRE, por sus siglas en inglés), "se trata de un caso judicial muy importante".

"Si el juez falla a favor del migrante, será un paso adelante en la lucha contra la impunidad del Estado y se demostrará que Austria ha violado el derecho internacional y europeo y sus propias leyes".

El migrante marroquí, que sigue atrapado en Bosnia y Herzegovina, no podrá asistir a la vista, pero ha enviado un mensaje de vídeo en el que cuenta su versión de los hechos.

El relato del migrante: "Se rieron de nosotros"

Es el 28 de septiembre de 2020 y este marroquí de 20 años acaba de cruzar la frontera austriaca desde Eslovenia con otras seis personas. Tres menores viajan con ellos.

"Todos los inmigrantes saben que, una vez que entran en Austria, deben intentar alejarse rápidamente y separarse al menos 10 km de la frontera. Si los agentes no pueden determinar por dónde has transitado, estás a salvo", explica a Euronews Birgith Roth, activista de Push Back Alarm Austria, un servicio telefónico al que pueden dirigirse los inmigrantes que quieran solicitar asilo en el país.

Sin embargo, los migrantes son interceptados casi inmediatamente por la policía. Para detenerlos, las autoridades del país movilizaron 14 vehículos y 37 agentes. Incluso se despliega un helicóptero, dice el abogado Lahner.

"Hablamos [a los policías] en inglés, diciéndoles que éramos marroquíes y que queríamos solicitar asilo... pero a nadie le importó", relata. "Después de hablar entre ellos en alemán, se rieron de nosotros. Empezaron a registrarnos uno por uno", dice una declaración del hombre que se ha compartido con la prensa.

Luego asegura que un agente le despojó de su chaqueta y la tiró al suelo, al barro, a pesar de la lluvia, mientras otro policía le repetía que iba a ser deportado a Eslovenia.

Y así sucede. El grupo de marroquíes es entregado a la policía eslovena. Los tres niños son separados del grupo y llevados a un centro para menores, mientras que los demás son entregados a la policía croata.

Tras un viaje de tres horas en coche hasta la frontera con Bosnia, los cuatro migrantes restantes son entregados "a un grupo de policías encubiertos".

"No podíamos ver sus rostros... estaban vestidos completamente de negro, y sus rostros estaban cubiertos. Nos persiguieron para atraparnos y luego empezaron a golpear a algunos marroquíes y pakistaníes. Los maltrataron. Uno de ellos trató de atraparme, pero me escapé".

No es la primera vez que un relato de "devoluciones en caliente" sale a la luz en Austria, señala ECRE. Como denunció una red de asociaciones que vigila la violencia en las fronteras europeas, unas semanas antes, un grupo de tunecinos, marroquíes y sirios sufrieron el mismo trato.

La dirección de la policía de Estiria ha dicho a Euronews que no está autorizada y que no hará comentarios sobre los procedimientos en curso.

Si el migrante gana en los tribunales, aumentará la presión sobre Bruselas

En 2020, la policía austriaca interceptó a más de 20 mil extranjeros que intentaron entrar ilegalmente en el país (cifra actualizada a 8 de diciembre de 2020). De ellas, 494 personas fueron entregadas a las autoridades eslovenas (en el recuento se incluyen las que infringieron la normativa frente a la COVID-19).

"Un alto porcentaje de las personas rechazadas en la zona fronteriza proceden de dictaduras, zonas de crisis y de guerra como Siria, Afganistán, Irak e Irán", escriben los activistas de Border Crossing Spielfeld.

En concreto, según indicó el Ejecutivo austriaco en respuesta a una pregunta parlamentaria de la diputada Stephanie Krisper, son 20 afganos, 25 iraquíes, 33 pakistaníes y 22 sirios.

"El derecho de asilo es un derecho individual: cada persona tiene derecho a que se examine su caso, incluso si procede de un país no habitual", subrayó Birgith Roth.

En la respuesta a la pregunta parlamentaria, se especifica que las personas que solicitan protección internacional no deben ser objeto de órdenes de expulsión.

Según Julia Zelvenska, en caso de que el migrante marroquí gane en los tribunales contra la policía austriaca, solo "añadirá más presión a Bruselas para que reforme el sistema".

"Aunque hay muchas denuncias de devoluciones en Europa, es muy difícil llevar a cabo estos casos porque no siempre es posible identificar a los clientes, y los inmigrantes suelen tener miedo de que las acciones legales tengan implicaciones para su estatus legal", añade Zelvenska.

"Estas personas se encuentran en una posición vulnerable"; señala Birgith Roth. "No pueden aportar pruebas y sus teléfonos están destruidos".

Desde Bruselas, la Comisión Europea no tiene intención de comentar "los procedimientos judiciales nacionales en curso". Un portavoz afirma que el órgano ejecutivo de la UE "no tiene competencias para investigar presuntas faltas de las autoridades policiales de los Estados miembros". Sin embargo, esperamos que las autoridades nacionales investiguen para establecer los hechos, con vistas a un seguimiento adecuado de cualquier infracción."

"Es hora de enseñar la ley a la policía"

En las últimas semanas, los activistas de Push Back Alarm Austria dicen haber observado un aumento en el número de personas que consiguen entrar en Austria desde Serbia y Hungría. "Pagan [a los traficantes] para entrar en el país por medios privados a través de Hungría. No acaban en las estadísticas de retroceso: cruzan la frontera y les dejan en los alrededores de Viena", señalan.

El abogado Lahner, que defiende al inmigrante marroquí, asegura que el número de devoluciones en caliente está creciendo tanto en Austria "que es hora de demandar y enseñar a la policía las leyes del Estado".

El tribunal administrativo de Graz se pronunciará sobre el comportamiento de la policía local, determinando si se violaron las leyes o no. El marroquí de 20 años podría recibir una indemnización.

"Estoy agradecido a mi cliente por lo que está haciendo. Pero podría ganar en los tribunales y al mismo tiempo no tener ningún beneficio, ya que está atrapado en Bosnia", concluye Lahner.

Las autoridades austriacas justifican las devoluciones en caliente basándose en los acuerdos bilaterales con Eslovenia. Italia entrega a los inmigrantes a la policía eslovena por el mismo motivo.

Recientemente, sin embargo, un tribunal de Roma dictaminó que el procedimiento de readmisión aplicado en la frontera oriental de Italia era ilegal sobre la base de un acuerdo firmado entre Italia y Eslovenia en 1996 que nunca fue ratificado por el Parlamento italiano.

Austria, como todos los países de la UE, tiene la obligación de examinar la solicitud de asilo de cualquier inmigrante y dejarle permanecer en su territorio mientras se realiza el procedimiento.

Viena estuvo en el centro de la ruta migratoria de los Balcanes en los meses de verano entre 2015 y 2016, cuando miles de migrantes cruzaron la frontera cada día a través de Hungría y Eslovenia. La mayoría intentaba llegar a Alemania, pero unos 90.000 de ellos acabaron solicitando asilo en Austria.