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George Floyd ya estaba muerto cuando llegó la ambulancia

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Imagen recogida por la cámara de un policía
Imagen recogida por la cámara de un policía   -   Derechos de autor  AFP
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George Floyd ya estaba muerto cuando llegó la ambulancia. Así lo aseguró este jueves el primer sanitario que acudió al lugar de los hechos.

Durante su testimonio en el juicio contra el policía Derek Chauvin, principal acusado de la muerte del afroamericano, explicó que cuando tomó el pulso al hombre, los agentes todavía estaban encima de él.

"En una persona viva, debería haber pulso. No sentí ninguno, sospeché que este paciente estaba muerto en términos legos", dijo el paramédico Derek Smith.

—¿Los agentes seguían colocados encima del señor Floyd?, preguntó entonces la fiscal Erin Erdridge.

"Sí".

Otra de las declaraciones destacadas de la jornada fue la del sargento retirado de la policía de Mineápolis, David Pleoger, un antiguo supervisor del oficial Chauvin. Pleoger explicó que la maniobra de restricción sobre el cuello de George Floyd, debió haber finalizado antes "cuando el señor Floyd dejó de ofrecer resistencia a los oficiales".

—¿Y fue eso cuando estaba esposado en el suelo y no se resistía? preguntó el fiscal, Steve Scheleicher.

"Correcto", respondió Pleoger.

Imágenes chocantes de la cámara de un policía

En las imágenes grabados por una de las cámaras policiales se ve el momento en el que el sanitario toma el pulso al hombre, que sigue inmovilizado por dos policías, pese a que ya no da signos de vida. También se oyen gritos y recriminaciones de gente que está siendo testigo de la escena.

Se observa cómo lo suben a una camilla haciendo rodar su cuerpo y lo trasladan a la ambulancia. Según otro de los sanitarios, una vez en la ambulancia, comprobaron que no había ritmo cardíaco, aún así intentaron maniobras de reanimación, sin ningún resultado.

La novia de Floyd afirma que era adicto a los opiáceos

En el juicio también se ha escuchado a la pareja sentimental de George Floyd, quien reconoció que ambos eran adictos a los opiáceos y que, meses antes de su muerte, fue hospitalizado con sobredosis.

"Floyd y yo, ambos sufríamos una adicción a los opiáceos", explicó Courtney Ross, cuyo testimonio estuvo salpicado por momentos cargados de emoción.

La defensa de Dereck Chauvin se ha centrado en la adicción de Floyd para tratar de demostrar que no falleció por la actuación policial sino por problemas de salud previos y por tomar drogas. Esta estrategia ha enfurecido a la familia, que ha emitido un comunicado de protesta.