Llegados a Europa, atrapados por la pandemia: el limbo de los migrantes en Canarias

Un migrante mira el paisaje desde el balcón del hotel que le acoge
Un migrante mira el paisaje desde el balcón del hotel que le acoge Derechos de autor AP
Por Oscar Valero
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Una pareja acoge a 58 migrantes en su hotel, vacío por la pandemia, pero tanto para ellos como para todos los migrantes en las Islas Canarias, el coronavirus les impide encontrar un trabajo, objetivo final de su peligroso viaje

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El Hotel Puerto Calma en Gran Canaria resiste al vacío de los centros vacacionales de las islas gracias a la vida que le insuflan 58 personas.

Todas ellas son migrantes, y han tenido la oportunidad de salir de la vida en la calle por la conjunción de la pandemia del coronavirus y de la generosidad de los dueños, Calvin Lucock y Unn Tove Saetran,  pareja de británico y noruega.

Ambos ya habían acogido migrantes en su hotel, cuando el Gobierno español les rentó habitaciones por falta de plazas en los centros estatales. 

Cuando las autoridades dejaron de hacerlo, ellos decidieron seguir acogiéndolos.

"Nos dimos cuenta de que teníamos una cola de gente esperando fuera cuando cerramos las puertas y fue descorazonador, fue muy emotivo, estaban muy asustados, no tenían donde ir, y no hubo otra solución", explica Unn Tove Saetran.

Su pareja razona: "Vinieron en busca de una vida mejor, una de las razones por las que vine a España, para tener una vida mejor. (...) Así que respeto que la gente haya venido de la misma manera, quizás hayan venido de manera irregular, pero no nacieron con pasaporte europeo, así que no pueden viajar como yo y tienen que buscar caminos para llegar".

La pandemia hace que se acumulen migrantes, y la tensión con los locales crece

No obstante la tensión social en Canarias crece por el aumento del número de migrantes, que atraviesan el océano para buscar una vida mejor en Europa. La población local los ve en ocasiones con desconfianza.

Ya sea en el hotel, en los centros o en la calle, para ninguno de ellos la situación es fácil. Con la pandemia no hay trabajo en Canarias, y moverse al continente está muy restringido. Y sin trabajo no pueden salir adelante ni ellos ni sus familias, el objetivo final de su peligroso viaje.

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