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Fragilidad de inmuebles y miedo a los movimientos sísmicos en Bucarest

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Por Julian GOMEZ
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Fragilidad de inmuebles y miedo a los movimientos sísmicos en Bucarest
Derechos de autor  euronews

Los vecinos de un bloque de viviendas de Bucarest, capital de Rumanía, recibieron hace poco un regalo bastante particular de parte de las autoridades municipales: un kit de supervivencia, en caso de terremoto. Como señalan algunos de los habitantes en el inmueble, que lo han recibido, contiene agua, un silbato, vendas, mascarillas... e, incluso, un aparato de radio.

Construido en 1934, el edificio está entre los más vulnerables de Bucarest; ciudad considerada como la capital europea con mayor riesgo sísmico. Si se produjera un terremoto de magnitud superior a 6,0 grados en la escala de Richter, los apartamentos que lo componen se derrumbarían, casi con total certeza, han asegurado los expertos.

Durante los 21 años que llevan viviendo en el lugar, Violeta y Asaad Hussien han intentado que la estructura del edificio sea consolidada según la normativa antisísmica. Algunas obras comenzaron, pero nunca terminaron. La pareja acumula malas experiencias.

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"Una vez hubo un terremoto algo más intenso que los demás. Era por la noche. Todos los vecinos del quinto y sexto piso de este bloque y de otros bloques de la misma calle salimos corriendo, a la calle, en pijama. Esto ocurrió de verdad", declara Violeta Hussien.

Centenares de edificios vulnerables como el inmueble en el que habitan Asaad y Violeta, están esparcidos por toda la capital rumana. Puntos rojos los identifican. Una ONG creada por el geógrafo urbano Bogdan Suditu ha elaborado un mapa interactivo con los edificios más vulnerables. Algunos han sido abandonados. Otros siguen estando habitados. Todos son extremadamente peligrosos.

"Este es el edificio más antiguo con un punto rojo. Data del siglo XIX. Ha vivido sucesivos seísmos... en 1940... 1977... 1986... 1990... 1991... y, en 1994", afirma Bogdan Suditu, geógrafo y profesor de Geografía Social en la Universidad de Bucarest.

De los últimos terremotos vividos por los habitantes de la capital rumana, el recuerdo del que tuvo lugar en 1977 aún les hace estremecerse. Alcanzó una magnitud de 7,2 grados en la escala de Richter. Murieron unas 1 600 personas y 33 000 edificios fueron destruidos o quedaron dañados. Muy pocos trabajos de consolidación antisísmica han sido realizados, desde entonces.

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"Unas ocho mil personas viven en los 317 edificios identificados como lugares de 'alto riesgo'. Si tuviera lugar un terremoto similar al que se produjo el 4 de Marzo de 1977, comenzaríamos a contar víctimas a partir del número 8 000", señala Bogdan Suditu.

Los propietarios y las personas que han alquilado un apartamento y viven en el edificio, se sienten cada día más inseguros e impotentes.

La situación lleva años estancada debido a falta de recursos económicos, retrasos burocráticos, acusaciones de corrupción, inestabilidad política y un complejo laberinto legal.

"Por ahora no tenemos las soluciones técnicas necesarias para resolver el problema. También carecemos de soluciones legales y de dinero. Si hay una voluntad general de asumir que la salvaguarda de los edificios y la protección de quienes viven en ellos, debe ser un asunto de interés público", explica Suditu.

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El Ministerio de Desarrollo declinó recibirnos para responder a estas críticas. En el Ayuntamiento, el recientemente nombrado director de la Administración de Edificios Vulnerables, aseguró al equipo de Euronews que están buscando activamente soluciones con el Gobierno, la Unión Europea y bancos internacionales. Nos aseguró además que 15 nuevos proyectos de consolidación de edificios acaban de empezar.

"Por primera vez hemos empezado a discutir en profundidad, el asunto, con el Instituto de Patrimonio Nacional, con la Universidad Técnica de Bucarest, con la Orden de Arquitectos y con expertos y profesionales con quienes podemos desarrollar una estrategia global", declara Edmond Niculușcă, director del departamento de Administración de Bucarest para la Consolidación de Edificios con Riesgo Sísmico.

Sin soluciones efectivas a corto plazo, todos los ojos están puestos en el Instituto Sísmico Nacional. Especialistas controlan en él, en tiempo real, con ayuda de ocho observatorios locales, la actividad sísmica que se registra en todo el país. Nadie puede predecir cuándo un gran terremoto volverá a golpear Bucarest, mantiene el director. Pero sí se puede modelizar sus efectos en el centro de la ciudad.

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"Tenemos un programa informático especial que puede evaluar con detalle cada terremoto. Cada estación sísmica conoce el movimiento del temblor en un punto dado; con ello podemos estimar con qué fuerza se siente un terremoto, en una ciudad determinada. Y, esta fuerza de aceleración del movimiento de la tierra es transmitida a los cimientos de los edificios. Así podemos predecir qué efecto tendrá un cierto terremoto en esos edificios concretos", declara Constantin Ionescu, director del Instituto Nacional de Física Terrestre de Rumanía.

Conscientes de la vulnerabilidad de Bucarest, bomberos, servicios de primeros auxilios y voluntarios se entrenan a conciencia. Una ONG local entrena a 20 perros para localizar supervivientes entre escombros. Los perros ya han intervenido en un reciente terremoto en Albania, y están listos por si fueran necesarios en la capital de Rumanía.

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"Nuestra mayor preocupación es que nuestros perros voluntarios queden atrapados bajo los escombros. Es nuestro mayor desafío. Sino, para los perros una intervención real es muy similar a lo que hacen aquí durante los entrenamientos. No tienen una carga emocional suplementaria. Para nosotros, los humanos, es diferente. En una intervención real veremos cosas que nos afectarán personalmente, desde un punto de visto muy emocional. Tendremos que mostrarnos fuertes y solidarios. Intentaremos poder poner en práctica el entrenamiento que llevamos haciendo durante todos estos años", afirma Vlad Popescu, entrenador de perros de la ONG Clubul Câinilor Utilitari.

Entretanto, otro de los edificios visitados por el equipo de Euronews, demuestra que lo peor puede ser evitado, y que existen soluciones preventivas. Duramente dañado durante el terremoto de 1977, su estructura externa e interna ha sido reforzada, con hormigón enriquecido con acero.

Los propietarios pagaron en proporción a la superficie de sus apartamentos; alrededor de 500 euros (al cambio) por metro cuadrado. Cristina Iordache compró uno de los pisos del edificio, después de que los trabajos de consolidación terminaran.

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"Antes de comprarlo, nos informamos con detalle. Llamamos a un ingeniero civil que comprobó todo a conciencia. Preguntamos a la empresa que hizo las obras de consolidación. Pedimos documentación. Y al final, decidimos comprar. Y sí, nos sentimos seguros. Desde que estamos aquí solamente hemos vivido un terremoto. Y la sensación no fue demasiado intensa", señala Cristina Iordache.

Un ejemplo que, en opinión de los expertos, debería repetirse; según sus cálculos, el 35 % de los 8,5 millones de viviendas de Rumanía, se encuentran en un avanzado estado de deterioro.

-Enlaces útiles-

ONG MKBT Make Better

Bucarest

Instituto Nacional de Física Terrestre de Rumanía

ONG Clubul Câinilor Utilitari