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Pedro Castillo, un candidato sorpresa que canaliza el malestar de los pobres en Perú

Pedro Castillo, un candidato sorpresa que canaliza el malestar de los pobres en Perú
Pedro Castillo, un candidato sorpresa que canaliza el malestar de los pobres en Perú   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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Por Marco Aquino

LIMA, 4 jun – El maestro de primaria Pedro Castillo era hasta antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales de Perú una incógnita, un hombre casi desconocido con un discurso de izquierda que tras la votación se convirtió en el favorito para gobernar y el mayor temor para los inversores en el país.

Su ascenso en las encuestas podría convertirlo en el primer mandatario socialista elegido en Perú, con un programa que aspira a llevar adelante un cambio económico y político profundo, luego de más de tres décadas de gobiernos amigables con el mercado y la inversión extranjera.

Castillo, que alcanzó notoriedad local como líder de un larga huelga de profesores en 2017, afirma que buscará promover una consulta popular y redactar una nueva Constitución para debilitar a la elite empresarial y dar al Estado un rol preponderante en la economía.

El maestro, originario de una región minera en el norte del país, incursionó en la política en 2002 cuando postuló sin éxito a una alcaldía por el partido centrista Perú Posible, del expresidente Alejandro Toledo, quien hoy enfrenta la extradición desde Estados Unidos por cargos de corrupción en el país andino.

Años después el grupo fue disuelto y en 2020 Castillo se inscribió como candidato presidencial por el partido Perú Libre, fundado y liderado por el exgobernador Vladimir Cerrón, un controvertido político acusado de corrupción y que ha mostrado su admiración por los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia.

Sus opositores lo han criticado por su filiación, pero el candidato ha guardado distancia. “Acá las decisiones las toma Castillo. El señor Cerrón está impedido judicialmente y no lo van a ver ni siquiera de portero en ninguna de las instituciones del Estado”, dijo la semana pasada el postulante de izquierda.

Castillo, que vive modestamente en un pequeño pueblo del norte del país con su esposa Lilia Paredes, también profesora y con quien tiene tres hijos, ha dicho que quiere cambiar el “modelo neoliberal” del segundo productor de cobre del mundo.

Nuevos impuestos a la minería y nacionalizar las transnacionales, que considera que han “saqueado” la nación sudamericana, son parte de las propuestas del líder de la región de Cajamarca, donde hace casi 500 años el conquistador español Francisco Pizarro sometió al líder indígena Atahualpa.

“¡Nunca más un pobre en un país rico!”, es una frase que repite el postulante sujetando con la mano un enorme lápiz de cartón, símbolo de su partido, al final de cada actividad proselitista, en referencia a las grandes desigualdades pese a dos décadas de fuerte crecimientos de Perú.

NADA DE “CHAVISMO

Según su hoja de vida en el jurado electoral, Castillo estudio en la Universidad Privada César Vallejo, en la que obtuvo el grado de bachiller en educación. Después, con el grado de maestro, cursó una maestría en Psicología educativa en 2016.

Para analistas la opción de Castillo es una muestra de la decepción de los peruanos tras recurrentes crisis políticas, casos de corrupción contra los últimos seis gobernantes y el colapso de la economía local por el brote del coronavirus.

“Nosotros pasamos hambre y tenemos que apoyar a nuestros paisanos”, dijo José Diez Días, de 75 años, en la plaza de Chota, en la región andina donde nació Castillo.

“Él era conocido por profesor, ha sido buena gente, y ahora lo han puesto como terrorista. Todos diciendo que va a ganar un terrorista. Todo es falso”, agregó el humilde anciano.

En la campaña, se ha acusado a Castillo de buscar imponer un estado comunista y hasta aparecieron en calles avisos luminosos con mensajes que advierten de “la amenaza”.

“¿De dónde ha sacado eso de comunismo, de chavismo? Nosotros venimos desde abajo, nosotros asumimos la responsabilidad”, dijo el candidato de 51 años en un reciente mitin en Lima.

Castillo, que usa en todo momento un sombrero de ala ancha y que llegó a caballo a un local electoral para emitir su voto en la primera ronda de abril, rechaza que lo comparen con líderes de la izquierda de América Latina como el presidente venezolano Nicolás Maduro y el exmandatario boliviano Evo Morales.

Incluso anunció que si es Gobierno, su primer decreto será expulsar a “extranjeros” que cometen delitos, en una referencia a miles de migrantes venezolanos que han llegado a Perú huyendo de la crisis humanitaria y económica en el país petrolero.

Aunque en otros asuntos, el profesor de provincias es muy conservador, como gran parte de la población peruana: rechaza legalizar el aborto, el “enfoque de género” en la educación y ha sido reacio a reconocer los derechos de las minorías sexuales.

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