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El nuevo Gobierno israelí se enfrenta a tensiones con los palestinos por Jerusalén

Por Reuters
La era de Netanyahu llega a su fin con la toma de posesión del nuevo Gobierno israelí
La era de Netanyahu llega a su fin con la toma de posesión del nuevo Gobierno israelí   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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Por Jeffrey Heller

JERUSALÉN, 14 jun -El veterano mandatario israelí Benjamin Netanyahu cedió el lunes el testigo del poder al nuevo primer ministro de Israel, Naftali Bennett, si bien mantuvo una actitud desafiante mientras el nuevo Gobierno de coalición se enfrentaba a tensiones con los palestinos ante la convocatoria de una marcha nacionalista judía.

Minutos después de reunirse con Bennett, Netanyahu repitió su promesa de derrocar al nuevo Gobierno aprobado el domingo por 60 votos a favor frente a 59 en contra en el parlamento israelí.

“Ocurrirá antes de lo que piensan”, dijo Netanyahu, de 71 años, que pasó un récord de 12 años consecutivos en el cargo, en declaraciones públicas a los legisladores de su partido derechista Likud.

La formación de la alianza integrada por partidos de derecha, centro, izquierda y árabes, con poco en común salvo el deseo de desbancar a Netanyahu, culminó los esfuerzos de creación de una coalición tras las elecciones del 23 de marzo, las cuartas celebradas en Israel en dos años.

En lugar de los tradicionales brindis con que acostumbran a celebrarse los traspasos de poder en la oficina del primer ministro, Netanyahu mantuvo una reunión discreta con el exjefe de Defensa, que encabeza el partido nacionalista Yamina, para informarle de los asuntos del Gobierno.

“Agrio, malhumorado, no majestuoso: como Trump hasta el último momento”, escribió Yossi Verter, comentarista de asuntos políticos, en el periódico de izquierdas Haaretz.

Recién tomada la posesión, el nuevo Gobierno ya debe hacer frente a una delicada decisión sobre la aprobación de una marcha con banderas convocada para el martes por nacionalistas judíos, que pretende pasar por el barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

DÍA DE FURIA

Las facciones palestinas han convocado un “día de rabia” contra el evento, con el recuerdo todavía fresco de los enfrentamientos con la policía israelí del mes pasado en el disputado recinto de la mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén y en un barrio de la ciudad donde los palestinos se enfrentan al desalojo en una disputa judicial con colonos judíos.

“Esto es una provocación a nuestro pueblo y una agresión a nuestra Jerusalén y a nuestros lugares sagrados”, dijo el primer ministro palestino, Mohammad Shtayyeh.

El movimiento islamista Hamás, que gobierna la Franja de Gaza, advirtió de la posibilidad de que se reanuden las hostilidades si la marcha sigue adelante, menos de un mes después de que un alto el fuego pusiera fin a 11 días de hostilidades transfronterizas con las fuerzas israelíes.

Un cambio de ruta o la cancelación de la marcha podría exponer al Gobierno israelí a las acusaciones de sus opositores de derecha de dar a Hamás poder de veto sobre los eventos en Jerusalén.

La policía israelí debía presentar el lunes sus recomendaciones sobre el recorrido a los miembros del Gobierno.

El subsecretario de Seguridad Interior, Yoav Segalovitz, dijo que los Gobiernos anteriores habían impedido que los nacionalistas visitaran lugares musulmanes en tiempos de tensión.

“Lo principal es considerar qué es lo correcto en este momento”, dijo a la emisora de radio Kan de Israel.

Los palestinos quieren que Jerusalén Este, que incluye la Ciudad Vieja, sea la capital de un Estado que pretenden establecer en la Cisjordania y Gaza ocupadas.

Israel, que se anexionó Jerusalén Este en una medida que no ha obtenido el reconocimiento internacional tras capturar la zona en una guerra en 1967, considera toda la ciudad como su capital.

CENTRARSE EN LA ECONOMÍA

Ante la posibilidad de que cualquier discordia entre sus miembros suponga una amenaza para su estabilidad, el nuevo Gobierno de Israel espera evitar temas candentes como la política hacia los palestinos y centrarse en las reformas internas y la economía.

“Creo que el hito al que hay que prestar atención es el presupuesto”, dijo Yohanan Plesner, presidente del Instituto de Democracia de Israel. “Si en un plazo de 3 a 4 meses este Gobierno aprueba el presupuesto de 2021-22, entonces podemos esperar que este dure al menos dos o tres años. De lo contrario, la inestabilidad continuará”.

Los palestinos mantienen escasas esperanzas de un avance en el proceso de paz que conduzca a la formación de un Estado propio. Las conversaciones con Israel fracasaron en 2014.

“No vemos al nuevo Gobierno como menos malo que los anteriores”, dijo Shtayyeh al gabinete palestino.

Según el acuerdo de coalición, Bennett, un judío ortodoxo de 49 años y millonario del sector tecnológico que aboga por la anexión de partes de Cisjordania, será sustituido como primer ministro en 2023 por el centrista Yair Lapid, de 57 años, antiguo presentador de televisión.

Lapid, considerado por muchos el arquitecto de la coalición que hizo caer a Netanyahu, es ahora ministro de Asuntos Exteriores.

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