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El impacto de los nuevos ecoesquemas

Por Gregoire Lory
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Hens in a poultry farm in Belgium
Hens in a poultry farm in Belgium   -   Derechos de autor  JOHN THYS/AFP
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La reforma de la PAC, la Política Agrícola Común, ya está en marcha. Una de sus principales novedades será la implementación de los ecoesquemas. La idea es simple: son fondos adicionales para los agricultores que realicen prácticas más favorables con el medio ambiente. En Bélgica, los interesados ya han hecho cálculos y los resultados no son demasiado buenos.

"Para mí, las cosas van demasiado rápido, demasiado rápido y sin estar preparados para todo eso. Sí, nos los explican todo pero necesitamos medidas, tenemos que poner todo eso en su sitio y son muchos cambios y con presupuestos muy planificados. Nuestra finca perderá 10.000 euros de un año para otro. Tendremos compensaciones con los ecoesquemas pero las compensaciones nunca van a compensar el déficit de 10.000 euros porque vamos a tener menos rendimientos y nadie nos va a pagar estos rendimientos", explica la agricultora Dominique Lebrun.

Para obtener estas bonificaciones, los agricultores podrán mejorar sus campos para que actúen como captadores de carbono, reducir los productos fitosanitarios o establecer barbechos para la biodiversidad. A la cabeza de la granja de su familia en Valonia, Dominique Lebrun produce remolacha y patatas y también tiene alrededor de cuarenta cabezas de ganado y tres gallineros móviles. Pero ella no le convence, el mecanismo hace olvidar lo esencial: alimentar a los ciudadanos.

"Eso no es lo que nos alimentará a todos. Aún tenemos que alimentar al mundo, la soberanía alimentaria sigue siendo algo fundamental porque hemos vivido el coronavirus. Pero si estuviéramos viviendo una hambruna, ¿qué pasaría? Les puedo asegurar que cuando empezamos el confinamiento, todo el mundo vino aquí a buscar mis huevos. Hicimos fila aquí a las 10 de la mañana. Y la gente estaba asustada, tenían miedo a la comida. ¡Y ya está olvidado! Si tuviéramos eso un poco más a menudo en la cabeza, también podríamos pensar que tenemos que producir y que tenemos que alimentar a la gente”, recuerda Lebrun.

Los ecoesquemas representarán el 25% de las ayudas directas a los productores a partir de 2023. Para la Federación Agrícola de Valonia, el mecanismo es bueno pero es demasiado abrupto. “Lo problemático en la forma en que se conceptualizó es esta forma de hacer algo obligatorio pero diciendo es voluntario y cparte: ¡25%! No sé quién diría a día de hoy: gasto una cuarta parte de mi salario en algo bueno para el medio ambiente. Francamente no sé qué ciudadano estaría de acuerdo en hacerlo”, detalla su representante Isabelle Jaumotte.

La Federación Valona destaca que el sector ha reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% en los últimos 30 años. Por el momento, los productores están sacando las calculadoras para ajustar mejor estas nuevas medidas ambientales a su presupuesto.