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El brote de la variante delta en Australia empeora a pesar del confinamiento de Sídney

Por Reuters
Sydney braces for extended lockdown amid COVID-19 outbreak
Sydney braces for extended lockdown amid COVID-19 outbreak   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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Por Renju Jose y Byron Kaye

SÍDNEY, 12 jul – La perspectiva de un confinamiento prolongado en Sídney se agudizaba el lunes, ya que las autoridades sanitarias australianas informaron de otro aumento diario récord de casos de COVID-19, alimentado por la variante delta, altamente infecciosa.

El estado de Nueva Gales del Sur informó de 112 nuevos casos de COVID-19 de transmisión local, casi todos ellos en Sídney, pese a que la mayor ciudad del país ha entrado en su tercera semana de encierro. El número de casos ha estado en niveles récord durante al menos tres días.

Sin embargo, había alguna señal de optimismo, ya que el número de nuevos contagios comunitarios se redujo a 34, frente a los 45 del domingo.

La gobernadora del estado, Gladys Berejiklian, dijo que la evolución de esa cifra en los próximos días determinará si se prolonga el confinamiento de Sídney, que debe terminar el viernes.

“Esa es la cifra que necesitamos para acercarnos lo más posible a cero”, dijo Berejiklian durante su sesión informativa diaria televisada. “Realmente depende de nosotros. El consejo de los expertos en salud se basará en cómo sean esos números. No puedo ser más clara”.

Berejiklian dijo que la mayoría de los casos del lunes eran miembros de la familia o amigos cercanos de personas ya infectadas, y rogó a los residentes que cumplieran con las normas de cierre, que se reforzaron durante el fin de semana.

El total de infecciones en el brote se acerca a las 700, cuando ha pasado menos de un mes desde que se detectó la primera a mediados de junio. Sesenta y tres personas están hospitalizadas, 18 de ellas en cuidados intensivos, según las autoridades, mientras que una mujer de 90 años se convirtió en la primera víctima mortal de COVID-19 en el país este año.

Las medidas de confinamiento para los cinco millones de habitantes de Sídney, que incluyen el cierre de escuelas y órdenes de permanecer en casa, han avivado la preocupación por una desaceleración de la economía, que había vuelto a los niveles anteriores a la pandemia en el primer trimestre.