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Ofrenda floral en la isla de Utoya en recuerdo de los fallecidos

Se cumplen 10 años de la que es considerada la mayor tragedia de Noruega desde la Segunda Guerra Mundial. Dos ataques terroristas que tuvieron lugar en Oslo, donde un coche bomba mataba a ocho personas, y en la ya tristemente famosa isla de Utoya, donde el extremista Anders Behring Breivik mataba a tiros 69 personas, 33 de ellas menores de edad.

Este jueves, en ambos escenarios, líderes políticos de este país y familiares de los fallecidos rendían sentido homenaje a las víctimas de aquel fatídico día. En Utoya, entraban en el bosque de la isla y colocaban ofrendas florales en un anillo metálico suspendido con el nombre de las víctimas.

En el centro de la capital, por su parte, la primera ministra noruega recordaba los muchos esfuerzos que ha hecho el país para tratar de que lo sucedido aquel 22 de julio no vuelva a ocurrir:

"No debemos dejar que el odio quede sin oposición", recordaba la primera ministra noruega Erna Solberg. "El terror nos mostró que era necesario reforzar la preparación en Noruega. Y hemos trabajado en ello sistemáticamente. En estos diez años hemos cumplido todas las recomendaciones de la comisión del 22 de julio. La capacidad de Noruega para hacer frente al terrorismo y a los delitos graves es más fuerte que nunca".

Breivik, un lobo solitario ultraderechista e islamófobo, fue condenado a 21 años de cárcel, prorrogables, tras varios meses en los que se debatió si estaba en plena posesión de sus facultades mentales, lo que se acabó confirmando.