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Un español utiliza su garaje como escuela de idiomas para inmigrantes

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Por Reuters
Spaniard uses his garage as language school for migrants
Spaniard uses his garage as language school for migrants   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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Por Borja Suarez

LASPALMAS DE GRANCANARIA, 26 jul – Mientras las autoridades de las Islas Canarias se ven en aprietos para tratar de acoger un fuerte aumento del número de inmigrantes sin documentos que llegan a sus costas, un hombre local ha convertido su garaje en un aula para enseñar español a los que llegan.

Entre enero y mediados de julio, 7.260 personas desembarcaron en las Islas Canarias tras realizar el peligroso viaje a través del Atlántico, frente a las 2.800 personas del mismo periodo del año pasado, según el Ministerio del Interior español.

Las autoridades atribuyen este aumento al impacto de la pandemia de COVID-19 en el turismo y otras industrias del norte de África y del África subsahariana, lo que empuja a muchos más a abandonar sus hogares en busca de una vida mejor en Europa.

Tito Martín, que vive en Las Palmas de Gran Canaria, se animó a poner en marcha su improvisada escuela de idiomas tras comprobar que no había suficientes recursos para el creciente número de inmigrantes que llegan.

“Decidí que ya estaba bien de dar ‘me gusta’ a las noticias o los comentarios que estaban en contra de eso, y decidí pasar a la acción”, dijo.

Con las instalaciones de acogida en la región abarrotadas, las autoridades han alojado a miles de personas en campamentos cuyas condiciones han sido criticadas por grupos de derechos humanos.

En el garaje de Martín, entre su furgoneta, sus bicicletas y su tabla de surf, un grupo de jóvenes se sienta en pupitres de madera escribiendo diligentemente el alfabeto español y pronunciando las letras.

“Quiero aprender español. (…) Antes vivía en Senegal, nunca había ido a la escuela, no sabía leer”, dice Mar Low, de 25 años, que llegó a las Islas Canarias hace ocho meses y ahora asiste a clases de español tres veces por semana.

Low pasó 14 días en el mar, cinco de ellos sin comida ni agua, antes de que su barco fuera recogido por un buque de rescate español. “Si no nos hubieran ayudado, seguro que habríamos muerto todos”, afirma.

Isabel Florido, una profesora local de francés e inglés, se puso en contacto con Martín cuando se enteró de su plan y ahora forma parte de un grupo de voluntarios que enseña español.

“Soy una persona consciente de lo que me rodea y la realidad que está sufriendo el archipiélago canario y en contreto mi isla, y esto me importa”, dijo.

Martín ofrece a los inmigrantes un refugio seguro: un lugar donde pueden ducharse, comer algo y aprender español.

“Lo que he tenido de los chicos es agradecimiento primero que nada, a pesar de su situación de desesperación”, dijo.