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Caos en aeropuerto de Kabul estanca evacuaciones, entre críticas a retirada de EEUU

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Por Reuters
Los talibanes declaran el "fin de la guerra" mientras el presidente y los diplomáticos huyen de Kabul
Los talibanes declaran el "fin de la guerra" mientras el presidente y los diplomáticos huyen de Kabul   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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KABUL, 16 ago -Miles de personas desesperadas por huir de Afganistán abarrotaron el lunes el aeropuerto de Kabul después de que los talibanes tomaron la capital, obligando al Ejército de Estados Unidos a suspender las evacuaciones en medio de crecientes críticas contra el presidente Joe Biden por la retirada.

Multitudes convergieron en el aeropuerto intentando escapar y algunos hasta llegaron a colgarse de un avión de transporte militar estadounidense cuando avanzaba por la pista, según imágenes publicadas por la cadena de noticias afgana Tolo.

Las tropas estadounidenses dispararon al aire para detener a las personas que intentaban subirse a un vuelo militar que evacuaba a los diplomáticos y al personal de la embajada estadounidenses, dijo un funcionario estadounidense.

Se informó que cinco personas murieron en el caos. Un testigo dijo que no estaba claro si les habían disparado o habían muerto por una estampida. El funcionario estadounidense dijo a Reuters que las fuerzas estadounidenses habían matado a dos hombres armados en el lugar durante las últimas 24 horas.

Un portavoz del Pentágono sostuvo que había indicios de que un soldado estadounidense resultó herido.

El primero de tres aviones de evacuación alemanes se desvió a la capital de Uzbekistán, Tashkent, porque no pudo aterrizar en Kabul, que se encuentra en un valle rodeado de montañas.

La rápida conquista de Kabul por los talibanes siguió a la decisión de Biden de retirar las fuerzas estadounidenses después de 20 años de una guerra que, según él, costó más de 1 billón de dólares.

La velocidad con la que cayeron las ciudades afganas, en días en lugar de los meses pronosticados por la inteligencia de Estados Unidos, y el temor a la represión de los talibanes contra la libertad de expresión y los derechos humanos, especialmente los derechos de las mujeres, han provocado fuertes críticas.

En un discurso televisado el lunes por la tarde, Biden dijo no arrepentirse de su decisión e insistió en que tenía que decidir entre pedir a las fuerzas estadounidenses que luchen sin cesar en lo que llamó una guerra civil o cumplir con un acuerdo de salida negociado por su antecesor, el republicano Donald Trump.

“Sé que mi decisión será criticada, pero prefiero aceptar todas esas críticas que pasar esta decisión a otro presidente de Estados Unidos”, dijo Biden.

El demócrata se ha enfrentado a un aluvión de críticas, incluso de sus propios diplomáticos, por su manejo de la salida de Estados Unidos, al retirar tropas y luego enviar a miles de soldados para ayudar con la evacuación.

“Afganistán está perdido… todos los terroristas del mundo están vitoreando”, dijo a periodistas el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, en su estado natal de Kentucky.

EL PRESIDENTEHUYE

El Consejo de Seguridad de la ONU pidió conversaciones para crear un nuevo gobierno en Afganistán después de que el secretario general Antonio Guterres advirtiera sobre restricciones “escalofriantes” a los derechos humanos y violaciones contra mujeres y niñas. El presidente francés, Emmanuel Macron, instó por su parte a Naciones Unidas a actuar con una sola voz.

El presidente Ashraf Ghani huyó del país el domingo, cuando los militantes islamistas entraron en la capital prácticamente sin oposición, diciendo que quería evitar el derramamiento de sangre.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo que las fuerzas estadounidenses están trabajando con tropas turcas e internacionales para despejar el aeropuerto de Kabul y permitir que se reanuden los vuelos de evacuación internacional. Sostuvo que hasta ahora se habían trasladado varios cientos de personas.

En una rueda de prensa en Washington, Kirby dijo que el secretario de Defensa, Lloyd Austin, autorizó el despliegue de otro batallón a Kabul que elevará el número de soldados que custodiaban la evacuación a unos 6.000.

Suhail Shaheen, un portavoz de los talibanes, dijo en un mensaje en Twitter que sus combatientes tienen órdenes estrictas de no causar daño a nadie. “La vida, la propiedad y el honor no deben ser dañados, sino que deben ser protegidos por los muyahidines”, afirmó.

Los talibanes tardaron poco más de una semana en hacerse con el control del país tras una ofensiva relámpago que terminó en Kabul mientras las fuerzas gubernamentales, entrenadas durante años y equipadas por Estados Unidos y otros países con un coste de miles de millones de dólares, se desmoronaban.

Funcionarios estadounidenses llevaban tiempo preocupados por la corrupción, que podría minar la determinación de los soldados de primera línea, mal pagados, mal alimentados y abastecidos de forma errática.

Al Jazeera emitió imágenes de lo que dijo eran comandantes talibanes en el palacio presidencial con decenas de combatientes armados.

Mohammad Naeem, portavoz de la oficina política de los talibanes, declaró a la cadena de televisión Al Jazeera que la forma del nuevo gobierno afgano estará clara pronto. Asimismo, indicó que los talibanes no quieren vivir aislados y pidió unas relaciones internacionales pacíficas.

Los militantes están tratando de mostrar una faceta más moderada, prometiendo respetar los derechos de las mujeres y proteger tanto a los extranjeros como a los afganos.

No obstante, muchos temen que los talibanes vuelvan a las duras prácticas del pasado. Durante su gobierno de 1996-2001, las mujeres no podían trabajar y se aplicaban castigos como la lapidación, la flagelación y el ahorcamiento.

“Todos están preocupados”, dijo un exempleado gubernamental que ahora está escondido en Kabul. “Todavía no están apuntando contra la gente, pero lo harán, esa es la realidad. Tal vez en dos o tres semanas, por eso la gente está peleando por salir ahora”.

Tanto las Naciones Unidas como Estados Unidos dijeron la semana pasada que habían recibido informes de que los combatientes talibanes estaban ejecutando a los soldados gubernamentales que se rendían.