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Fotógrafo de Reuters murió tras ser dejado atrás en la retirada: general afgano

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Por Reuters
Fotógrafo de Reuters murió tras ser dejado atrás en la retirada: general afgano
Fotógrafo de Reuters murió tras ser dejado atrás en la retirada: general afgano   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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Por Stephen Grey, Charlotte Greenfield, Devjyot Ghoshal, Alasdair Pal y Reade Levinson

24 ago – A medida que la campaña de los talibanes para reconquistar Afganistán se aceleraba en junio, cientos de personas morían en los combates y decenas de miles huían.

Danish Siddiqui, un fotoperiodista estrella de Reuters de 38 años de la redacción de Nueva Delhi, decidió que quería ayudar a cubrir la historia y le dijo a un jefe: “Si no vamos, ¿quién lo hará?”.

El domingo 11 de julio, Siddiqui llegó a una base de las Fuerzas Especiales afganas en la ciudad sureña de Kandahar. Allí se incrustó en una unidad de varios cientos de comandos de elite encargados de eliminar a combatientes talibanes, que en las últimas semanas habían estado capturando territorio de manera constante.

El martes 13 de julio, Siddiqui se sumó a una exitosa misión para rescatar a un policía que estaba rodeado de insurgentes. Su convoy regresaba cuando fue atacado con granadas propulsadas por cohetes (RPG).

El Humvee en el que viajaba fue alcanzado por una granada. Otros tres vehículos fueron destruidos. Siddiqui capturó en video el destello y la sacudida de la granada golpeando el costado del vehículo y los comandos delante atravesando la barrera. Sus imágenes y el reporte de la misión se publicaron en un cable de Reuters y luego compartió la acción en Twitter.

“Santa madre de Dios”, respondió un amigo por WhatsApp. “Esto es una locura”.

Siddiqui, que había cubierto guerras, violencia de masas y crisis de refugiados, le aseguró a su amigo que Reuters había hecho una evaluación de riesgos antes de incorporarse a las Fuerzas Especiales. Los editores y gerentes de Reuters tienen la responsabilidad de aprobar o rechazar asignaciones peligrosas y la autoridad para darlas por terminadas. Los periodistas también tienen la opción de retirarse.

“No te preocupes”, escribió Siddiqui. “Sé cuándo desconectar”.

Tres días después, el 16 de julio, Siddiqui y dos comandos afganos murieron en un ataque talibán mientras estaban en otra misión, un intento fallido de recapturar la ciudad fronteriza clave de Spin Boldak. La derrota fue un hito temprano en el colapso del Ejército afgano. En las semanas siguientes, los talibanes conquistaron ciudad tras ciudad. Su victoria final llegó a mediados de agosto, con la caída de Kabul.

La muerte de Siddiqui destaca los riesgos que enfrentan los periodistas, tanto de los medios internacionales como de los locales, al cubrir conflictos y luchas políticas. Los medios buscan la mejor manera de proteger a su personal mientras publican noticias vitales de interés público.

En el mundo, más de 600 periodistas han sido asesinados desde 2010, según el Comité para la Protección de los Periodistas. Afganistán ha sido especialmente peligroso, con 35 de esas muertes hasta principios de agosto, 28 de ellos informadores locales.

La familia y los colegas quedaron devastados al enterarse de la muerte de Siddiqui cuando comenzaron a circular imágenes lúgubres de su cuerpo en las redes sociales. Si bien algunos detalles sobre su muerte siguen sin estar claros, se ha conseguido suficiente información para hacer un resumen de los eventos.

Los primeros informes indicaron que Siddiqui murió en un fuego cruzado mientras intentaba tomar fotografías en el bazar de Spin Boldak, un cruce fronterizo afgano con Pakistán muy disputado.

No obstante, un examen de las comunicaciones de Siddiqui con Reuters y los relatos de un comandante de las Fuerzas Especiales afganas muestran que Siddiqui fue herido por primera vez por la metralla de un cohete. Fue evacuado a una mezquita para recibir tratamiento y fue asesinado, según el oficial afgano, tras ser abandonado con dos soldados en la confusión de la retirada.

El general de división Haibatullah Alizai, quien era el comandante del Cuerpo de Operaciones Especiales de Afganistán cuando recibió a Siddiqui en Kandahar, dijo a Reuters que ahora está claro que, en medio de feroces combates, sus soldados se retiraron de Spin Boldak y dejaron a Siddiqui y dos comandos que lo acompañaban, pensando erróneamente que se habían unido al convoy en retirada. Su relato fue corroborado por cuatro soldados que dicen haber presenciado el ataque.

“Los dejaron allí”, dijo Alizai.

Otras circunstancias que rodearon la muerte de Siddiqui no están claras aún. Funcionarios de seguridad afganos y del gobierno indio dijeron a Reuters que, basándose en fotos, inteligencia y un examen del cuerpo de Siddiqui, su cadáver fue mutilado mientras estaba bajo la custodia de los talibanes, quienes lo niegan.

Un experto en balística británico consultado por Reuters, Philip Boyce de Forensic Equity, revisó las fotos publicadas en las redes sociales poco después del ataque y las comparó con fotografías y radiografías tomadas después de que el cuerpo de Siddiqui fue recuperado.

Boyce concluyó que era “evidente que le dispararon varias veces más tras su muerte”. Algunos informes también indicaron que su cuerpo fue atropellado por un vehículo; Boyce dijo que el daño observado en las fotos es consistente con disparos y no implica necesariamente otros tipos de lesiones post mortem.

Un portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, dijo que las heridas de Siddiqui ocurrieron antes del descubrimiento del cadáver por los combatientes talibanes.

Su muerte tocó una fibra sensible en India y en la comunidad mundial de fotoperiodismo. Siddiqui había compartido un premio Pulitzer con sus colegas por sus imágenes del éxodo de refugiados rohinyá de Myanmar en 2018.

En su país, logró fama y recibió amenazas por imágenes que capturaron penetrantes enfoques sobre la política y las tensiones sociales en India, incluidas inquietantes instantáneas de principios de este año de las piras funerarias de las víctimas de COVID-19 y el año pasado de una turba hindú golpeando a un musulmán en Delhi.

Ese trabajo convirtió a Siddiqui en uno de los fotoperiodistas más importantes de India, dijo a Reuters el reconocido fotógrafo de Magnum Raghu Rai. “Era uno de esos tipos excepcionales, sin duda, y hacer esto en estos tiempos es muy muy desafiante y aterrador”, dijo Rai, de 79 años.

En un comunicado, la familia de Siddiqui dijo: “Danish no solo fue un profesional sobresaliente, sino también un ser humano maravilloso que capturó la verdad a través de su lente”.

Dentro de Reuters, la muerte del distinguido colega y padre de dos niños pequeños causó angustia. Algunos periodistas de la agencia cuestionaron si Reuters le proporcionó la seguridad adecuada para la tarea. Este reporte fue preparado y editado por periodistas de Reuters que no participaron en la gestión ni en las decisiones para aprobar la asignación.

Krishna N. Das, un corresponsal con sede en Delhi que trabajó con Siddiqui, dijo que algunos colegas se centraron en la decisión de los editores de Reuters de permitir que el fotógrafo siguiera incrustado con las fuerzas afganas tras el ataque con RPG del 13 de julio que dañó su Humvee.

“¿Por qué se le permitió seguir incrustado?”, preguntó Das. “¿Por qué no se le retiró del despliegue?”.

Otros dicen que integrarse con fuerzas afganas altamente capacitadas fue una forma adecuada de cumplir con la misión que Siddiqui asumió de ser testigo de los combates.

“Si tienes la oportunidad de unirte a una misión como esta, la tomas”, dijo Goran Tomašević, un colega fotógrafo de Reuters famoso por sus imágenes de guerra, en relación a la asignación final de Siddiqui. “A menudo, el lugar más seguro para estar es con un grupo de soldados como este”.

Miembros de la redacción conocedores de la toma de decisiones dicen que la integración de Siddiqui con soldados en Afganistán fue respaldada por editores de fotografía, examinada por asesores externos y encargados de seguridad, y revisada por un grupo de editores de alto nivel que se reúne regularmente para evaluar asignaciones potencialmente peligrosas.

Ese grupo, que incluye a la editora en jefe de Reuters Alessandra Galloni, la editora ejecutiva Gina Chua, que supervisa la seguridad, y John Pullman, editor en jefe global de imágenes, aprobó su integración con las Fuerzas Especiales afganas entrenadas por Estados Unidos. Chua, quien no quiso hacer comentarios, aprobó luego la decisión de que Siddiqui fuera a Spin Boldak, dijo una persona familiarizada con el asunto.

Las entrevistas con los gerentes y el personal de Reuters, y una revisión de las comunicaciones por correo electrónico, indican que los editores en el sur de Asia no fueron parte de la decisión de integrar a Siddiqui con los comandos afganos y tampoco tenían un aviso previo de la misión Spin Boldak.

Reuters, una unidad de Thomson Reuters Inc, dijo en un comunicado que las decisiones de despliegue “se toman colectivamente”. Galloni, en una declaración escrita, dijo que estaba de acuerdo con la integración de Siddiqui con las Fuerzas Especiales afganas. “Como editora en jefe, asumo toda la responsabilidad por la decisión”, escribió.

Reuters dijo que los eventos que rodearon la muerte de Siddiqui son objeto de revisiones internas y externas y que la compañía está trabajando arduamente para verificar los hechos.

En un correo electrónico al personal el 23 de julio, Galloni llamó a Siddiqui “nuestro brillante colega y amigo leal” y elogió su mirada inquebrantable que exponía verdades incómodas. Asimismo, dijo que “también sé que muchos de ustedes quieren respuestas. Nosotros también”. El proceso de revisión que está en marcha, dijo, “incluye un examen detallado de nuestros procedimientos de seguridad”.

Tras el impacto mundial que tuvieron sus imágenes sobre las piras funerarias de víctimas del COVID-19 en India, Siddiqui empezó a pensar en una nueva asignación. En Afganistán, los talibanes estaban en marcha. Siddiqui pidió a sus editores cubrir la historia. Sabía que había riesgos, según sus colegas.

Siddiqui comentó a un colega en Reuters que en el pasado no había sentido muchas veces miedo en su trabajo. Pero ahora, con dos hijos de cinco y tres años con los que se comunicaba por videollamadas antes de irse a la cama cuando le tocaban largas asignaciones lejos de la familia, había empezado a pensar mucho más en su seguridad.

“He trabajado en situaciones difíciles y en diferentes asignaciones”, comentó, según el colega. “Nunca he sentido miedo, pero desde que me convertí en padre, siento realmente el miedo”.

No obstante, creía que la historia valía la pena. “Si no vamos, ¿quién lo hará?”, dijo en las semanas previas a su viaje, según el responsable de Siddiqui, Ahmad Masood, editor de imágenes de Asia.

EVALUACIÓNDELRIESGO

Siddiqui estaba feliz cuando pudo empotrarse con las Fuerzas Especiales en una base en Kandahar el domingo 11 de julio, según sus colegas. Su labor comenzó esa misma noche. Dos días después envió sus imágenes y su reporte sobre el ataque con RPG contra su convoy.

Tras la publicación de su material, colegas de Reuters en Delhi se burlaron de él por sus atrevidas misiones. En broma, les invitó a visitarlo en Afganistán. Pero corrigió a un colega que dijo que había estado tomando “riesgos no calculados”.

“¡Ejem! Estás equivocado, amigo”, dijo en un mensaje de WhatsApp la noche anterior a su muerte. “Hay una evaluación de riesgos realizada para todo”.

Siddiqui publicó sobre el ataque con RPG en Twitter, mostrando una foto de él mismo acostado en el césped y escribiendo que había descansado solo 15 minutos después de 15 horas de la misión. El editor de Asia Pictures, Masood, dijo que, en ese momento, le preguntó a Siddiqui si quería continuar.

“Tú eres el mejor juez de la situación”, afirmó Masood que le dijo a Siddiqui. “Por supuesto puedes volver a Kabul, ¿quieres hacerlo?”.

Siddiqui pensó un poco en el asunto y le dijo a Masood que quería continuar. Rickey Rogers, editor global de fotografía de Reuters, que trabaja en Estados Unidos, dijo que un equipo gerencial discutió su participación continua con las Fuerzas Especiales a diario.

Este equipo, dijo, ordenó a Siddiqui que permaneciera a salvo en la base de Kandahar durante 24 horas para ver si había más patrullas atacadas al día siguiente. Siddiqui lo hizo y no hubo ataques durante los dos días siguientes.

El 14 de julio, las fuerzas talibanes se habían trasladado a Spin Boldak, una ciudad en la inestable frontera con Pakistán con reputación de ser un lugar de contrabando de opio. En el pasado, India acusó a Pakistán de albergar al liderazgo de los talibanes en la provincia de Baluchistán, al otro lado del cruce de Spin Boldak.

Pakistán ha dicho que India usa espías en la zona fronteriza. Ambas partes niegan las acusaciones de la otra, pero el área era de alto riesgo para cualquier ciudadano indio que se aventurara, según los analistas.

Las Fuerzas Especiales se ofrecieron a llevar a Siddiqui mientras intentaban reconquistar la ciudad. Siddiqui alertó a Masood, quien envió un correo electrónico a Rogers a las 18:50 hora de Afganistán, el jueves 15 de julio, pidiendo permiso para que Siddiqui se uniera a la operación.

Siguió un intercambio de correos electrónicos de 43 minutos en el que participaron editores de fotografía y un gerente de operaciones de Reuters, con sede fuera de Asia. Los participantes en el intercambio señalaron que no había habido ataques a la unidad de las Fuerzas Especiales desde el incidente del 13 de julio.

“A menos que alguien tenga objeciones, creo que estamos de acuerdo con seguir adelante”, escribió el gerente de operaciones. Un editor de fotos respondió que estaba de acuerdo. Eran las 19:33 horas. La misión debía comenzar antes de la medianoche. Según una persona conocedora de la situación, Chua aprobó la decisión.

Cuando se preguntó si Reuters sopesó las condiciones de seguridad en Spin Boldak, la compañía dijo que, al evaluar la misión de Siddiqui en Kandahar, se consideró la posibilidad de misiones similares a la de Spin Boldak. “La localidad de Spin Boldak en sí misma no lo fue”, agregó.

En una conferencia telefónica con el personal del sur de Asia tras la muerte del fotógrafo, Chua dijo que antes de decidir enviar a Siddiqui a Kandahar, el equipo de seguridad de Reuters “tomó en cuenta el hecho de que era indio. Entendimos que eso también era un factor de riesgo. Y comparamos eso con su experiencia, su juicio. Estaba bien entrenado. Estaba bien equipado”.

ÚLTIMASCONVERSACIONES

A las 23:04 del jueves 15 de julio, Siddiqui envió un mensaje a Masood: “Salgo de la base”. Viajaba con el mayor Sadiq Karzai, que estaba al mando del asalto a Spin Boldak, según las Fuerzas Especiales.

Decenas de Humvees dejaron la base para retomar Spin Boldak, dijo Siddiqui a Gibran Peshimam, jefe de la oficina de Pakistán, que supervisa también las oficinas en Kabul, en un mensaje a las 05:09 de la mañana siguiente.

A las 06:33, Siddiqui llamó a Peshimam desde un número afgano. Hablaron durante cuatro minutos. Siddiqui le dijo que esperaban un “contacto” un enfrentamiento con las fuerzas talibanes en los próximos minutos.

Un caché de 350 imágenes de la cámara de Siddiqui, que fue recuperada por Reuters, registra su viaje a través de un paisaje polvoriento.

A las 07:03, Siddiqui pasó junto a un camión policial abandonado, con la llanta delantera derecha reventada. Estaba a unos 12 kilómetros de Spin Boldak, en un paso entre dos afloramientos rocosos conocido como Wat Mountain, que en tiempos de paz era un lugar popular de picnic.

A las 07:30, Siddiqui envió un mensaje de voz a Peshimam, informando de intensos combates. Un minuto después, su vehículo llegó a una barricada. Una serie de 97 fotogramas durante 10 segundos muestran bocanadas de humo del impacto de cohetes y disparos. Las ráfagas trazadoras anaranjadas de una ametralladora impactan en un edificio a su izquierda.

Mientras los comandos se ponen a cubierto, Siddiqui parece salir del vehículo para seguir la acción. La última imagen, a las 07:34, muestra a un comando agachado detrás de una pared y lanzando un RPG.

El análisis de imágenes de satélite y una referencia de mapa proporcionada por las Fuerzas Especiales indican que Siddiqui estaba a 2,1 kilómetros del centro de Spin Boldak. Los militares identificaron el lugar como la estación de servicio Shanaki y el complejo de la mezquita.

A las 07:41, Siddiqui envió un mensaje de voz a Masood. Se escucha el sonido de fuertes disparos y a Siddiqui diciéndole a otra persona: “¿Qué es, un RPG?”. Un minuto después, otro mensaje de voz. “Masood, me han dado”.

Los dos hablaron por teléfono tres minutos después. Siddiqui le dijo a Masood que fue alcanzado por metralla en la parte posterior de su brazo izquierdo. Le pasó el teléfono a uno de los miembros de la unidad, quien le aseguró a Masood que la herida era superficial. “Lo vamos a sacar”, aseguró.

A las 07:53, Siddiqui habló con un colega fotoperiodista en Kabul y le dijo que se estaba refugiando en una mezquita.

A las 07:59, compartió su ubicación en vivo con Masood a través de una función de seguimiento en su móvil. A las 08:01, en su último mensaje, el fotógrafo respondió a una pregunta de Masood sobre su herida. “Solo es dolorosa”, afirmó.

Durante la siguiente hora, la señal del teléfono de Siddiqui se movió lentamente desde Spin Boldak a lo largo de la carretera principal hacia Kandahar. Peshimam, Masood y el colega en Kabul intentaron llamar a Siddiqui a intervalos, sin respuesta. La señal de seguimiento se detuvo a las 09:06 en Wat Mountain.

Alrededor de las 10 de la mañana, Masood y el colega de Kabul se comunicaron por separado con el teléfono de Siddiqui, pero se alarmaron, porque en ambos casos contestó un extraño que se identificó como comerciante antes de colgar.

Masood organizó una conferencia telefónica con editores y jefes de operaciones para explicar lo sucedido. Durante esa llamada, otro fotógrafo de Reuters en Kabul envió un mensaje a Masood con imágenes que circulaban en las redes sociales. Masood supo de inmediato que el hombre de las fotos era Siddiqui.

“Oh Dios, lo han matado”, dijo. Hubo silencio.