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Asombrosa resiliencia submarina en La Palma: hay vida en la fajana del volcán de Cumbre Vieja

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Por Isidro Murga
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Dos viejas, una especie de pez loro típica de las islas Canarias, se desplazan entre grandes rocas volcánicas cerca de la playa de Los Guirres, en la isla de La Palma.
Dos viejas, una especie de pez loro típica de las islas Canarias, se desplazan entre grandes rocas volcánicas cerca de la playa de Los Guirres, en la isla de La Palma.   -   Derechos de autor  RTVE

El volcán de Cumbre Vieja ha esculpido un nuevo fondo marino cerca de la playa de Los Guirres, en la isla de La Palma. Al entrar en contacto con el agua del mar, la lava se retuerce y resquebraja adoptando formas extrañas, que a veces se asemejan a una gigantesca corteza de árbol quemado.

Lejos de las apariencias, la vida sigue presente en esta reserva marina: especies de peces que huyeron en los primeros días de la formación de la fajana han vuelto a la zona. Otras, como estas anguilas, nunca se marcharon.

"La anguila ya estaba ahí y la vida seguirá. Seguramente, algunos compañeros ya han sido engullidos por la lava. Pero podemos verlas en el despliegue del recorrido del a partir del 18 de octubre de 2021. En una respuesta lógica se protegen de un objeto extraño. Estaban allí antes y mientras la lava no avance seguirán estando allí", explicaba a RTVE Silvia Revenga, consejera técnica de la Dirección General de Pesca Sostenible (MAPA).

En directo: el volcán entra en su fase más activa desde el inicio de la erupción

En la superficie, el volcán de Cumbre Vieja continúa alterando el paisaje y amargando la existencia a miles de vecinos de La Palma. Con un atronador rugido como telón de fondo y una lluvia casi permanente de ceniza, la vida transcurre entre las sacudidas de decenas, cientos de seísmos diarios. A esto se suma la amenaza permanente de perder viviendas, negocios y pertenencias ante el avance de un río de lava, tras la apertura de una nueva boca del volcán o el desvío de una colada... Algunos palmeros definen sus situación como una tortura de la que les es imposible escapar.

Paradójicamente, los hoteles de la isla registraron el pasado fin de semana un lleno absoluto. El volcán de Cumbre Vieja atrajo a miles de turistas y con ellos una fuente de ingresos que ayudará a paliar una pequeña parte de los muchos daños que está causando en la economía local. Su curiosidad no es del agrado de todos en la isla, donde cientos de personas lo han perdido todo y más de siete mil siguen evacuadas.

Fuentes adicionales • RTVE