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Es poco probable que captura del capo colombiano "Otoniel" cambie el rumbo de la guerra contra el narco

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Por Reuters
Es poco probable que captura del capo colombiano "Otoniel" cambie el rumbo de la guerra contra el narco
Es poco probable que captura del capo colombiano "Otoniel" cambie el rumbo de la guerra contra el narco   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021

Por Luis Jaime Acosta

BOGOTÁ, 25 oct – La captura del narcotraficante más buscado de Colombia probablemente tendrá poco efecto en el tráfico del mayor productor mundial de cocaína, ya que varios de sus lugartenientes esperan reemplazarlo en el poderoso Clan del Golfo, dijeron expertos.

Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, considerado como el narcotraficante más poderoso del país, fue capturado el sábado en una zona selvática de Urabá, en el departamento de Antioquia, poniendo fin a una persecución de siete años por tierra, aire, mar y ríos, una operación en la que participaron 500 efectivos de Fuerzas Especiales y 22 helicópteros.

El Clan, que está presente en cerca de un tercio del territorio colombiano y cuenta con unos 3.800 miembros, tiene capacidad para producir y exportar cientos de toneladas de cocaína al año, principalmente a Estados Unidos y Europa, según fuentes de seguridad.

Con Úsuga tras las rejas y con la prioridad de Colombia de extraditarlo a Estados Unidos, los radares de la Policía y de las Fuerzas Militares apuntan ahora a los lugartenientes que podrían reemplazarlo para mantener en operación de la organización.

Pero analistas advirtieron que la captura y posible entrega a Estados Unidos de alias “Otoniel”, de 50 años, no significa el fin del narcotráfico, de la violencia ni del Clan del Golfo, una organización que en el pasado sufrió importantes golpes con las muertes y capturas de otros líderes, pero que logró reorganizarse y mantener su imperio criminal.

Wilmer Giraldo Quiroz, alias “Siopas”; Jobanis de Jesús Ávila, alias “Chiquito Malo”; José Gonzalo Sánchez, alias “Gonzalito” y Orozman Osten Blanco, alias “Rodrigo Flechas”, aparecen en un organigrama de los servicios de inteligencia como posibles sucesores de Otoniel.

“La captura de alias Otoniel no va a cambiar el problema del narcotráfico como la muerte de Pablo Escobar en su momento no acabó el narcotráfico”, dijo a Reuters el consultor de seguridad y defensa John Marulanda.

Además de combatir y desarticular a las organizaciones, se requieren soluciones integrales que deben incluir la fumigación aérea de los extensos cultivos de hoja de coca, la materia prima de la cocaína, afirmó Marulanda.

OPERACIÓNCONTRACLANDELGOLFOCONTINÚA

El presidente Iván Duque anunció desde el inicio de su Gobierno que planea reanudar la fumigación aérea, suspendida en 2015 por preocupaciones ambientales y de salud, pero aún espera una autorización judicial.

“Seguimos combatiendo al Clan del Golfo y no descansaremos hasta que se acabe esta organización. Vamos por Siopas, vamos por Gonzalito, vamos por Chiquito Malo (…) vamos por esos delincuentes que están atemorizando al país”, dijo el director de la Policía Judicial e Investigación, general Fernando Murillo, el domingo al anochecer.

El ministro de Defensa, Diego Molano, aseguró que la ofensiva contra la organización criminal que lideraba Úsuga continuará hasta desarticularla por completo.

“La operación sigue, los hombres están desplegados, esas estructuras serán neutralizadas,”, declaró Molano a periodistas al anunciar que las recompensas ofrecidas por Estados Unidos y Colombia, que suman unos 5,8 millones de dólares, se pagarán a integrantes del Clan del Golfo que lo traicionaron y aportaron información que permitió la captura.

Pero es probable que la siembra de hoja de coca y el narcotráfico continúe a buen ritmo, según analistas. Al cierre de 2020, la producción potencial de cocaína aumentó un 8% a 1.228 toneladas métricas anuales, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

En el lucrativo negocio del narcotráfico, además del Clan del Golfo que cuenta con 1.200 combatientes, están implicadas las disidencias de las FARC, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y grupos como Los Pelusos y Los Caparros, según fuentes de seguridad.

Marulanda dijo que la captura de Úsuga plantea varios escenarios que pasan por una posible dispersión del Clan del Golfo en pequeñas estructuras criminales territoriales, una guerra interna por el mantener el control, la aparición de otros carteles más pequeños y el intento de grupos como el ELN de reemplazarlo.

“Puede haber un recrudecimiento de la violencia y no descartamos, como ha sido tradicional en Colombia, que exista una retaliación por la captura de este señor y miembros de la Fuerza Pública y civiles puedan empezar a ser asesinados en las áreas de influencia de esta organización”, concluyó Marulanda.