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Incendios forestales y tala convierten los bosques protegidos en emisores de carbono

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Por Reuters
Incendios forestales y tala convierten los bosques protegidos en emisores de carbono
Incendios forestales y tala convierten los bosques protegidos en emisores de carbono   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021

Por Oliver Griffin

BOGOTÁ, 27 de octubre – Algunos de los bosques más protegidos del mundo están emitiendo más carbono del que absorben por problemas como la tala y los incendios forestales, de acuerdo con un nuevo informe divulgado el miércoles, mientras los investigadores están alarmados de que las áreas protegidas están contribuyendo al cambio climático.

Al menos 10 bosques designados como Patrimonio de la Humanidad, incluido el Parque Nacional Yosemite en Estados Unidos, han sido emisores netos de carbono durante las últimas dos décadas, según el informe.

“El hecho de que incluso algunos de los bosques más emblemáticos y mejor protegidos, como los que se encuentran en los sitios del Patrimonio Mundial, puedan contribuir al cambio climático es alarmante y pone de manifiesto la gravedad de esta emergencia climática”, dijo Tales Carvalho Resende, coautor del informe y responsable de proyectos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en un comunicado.

Los bosques se consideran vitales para frenar el cambio climático debido a su capacidad para funcionar como los llamados sumideros de carbono. Los árboles y otras plantas absorben dióxido de carbono y emiten oxígeno, eliminando los gases de efecto invernadero de la atmósfera.

Los 257 bosques juntos actúan como un sumidero neto de carbono, según la investigación que analizó un período de 2001 a 2020.

Aun así, las actividades humanas como la tala y los eventos intensos relacionados con el clima, como los incendios forestales, están obstaculizando su capacidad para capturar y almacenar más carbono del que emiten, lo que según los expertos es motivo de grave preocupación.

Además de los que se encuentren en los Estados Unidos, los bosques que son emisores netos de carbono están ubicados en Indonesia, Australia y Rusia, entre otros países.

Investigadores de la UNESCO y del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) combinaron datos satelitales con monitoreo in situ y encontraron que, en conjunto, los sitios patrimoniales registraron una absorción neta de 190 millones de toneladas de CO2 al año durante el período de 20 años.

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A lo largo de los siglos, los bosques han almacenado alrededor de 13.000 millones de toneladas de carbono, equivalente a las reservas probadas de petróleo de Kuwait, según el informe.

Los hallazgos se basaron en datos publicados por la revista Nature Climate Change en enero, que mapeó las emisiones de gases de efecto invernadero y la absorción de los bosques a nivel mundial.

Los investigadores utilizaron estos datos y el monitoreo sobre el terreno de los sitios patrimoniales para comprender qué está poniendo en riesgo los bosques, incluida la tala, las incursiones agrícolas, las sequías y los cambios de temperatura.

“Esperaría que todos eliminen carbono para la atmósfera y no sean fuentes de carbono”, dijo a Reuters Carlos Sanquetta, profesor de ingeniería forestal en la Universidad Federal de Paraná en Brasil.

“En lugar de jugar un papel en la absorción de carbono, están jugando un papel en las emisiones de carbono”, explicó Sanquetta, al destacar que aunque el informe produjo hallazgos importantes, podría haber presentado su metodología con mayor profundidad.

Si bien se descubrió que solo 10 de los bosques protegidos por la UNESCO eran emisores de carbono, el informe reveló que otros lugares también mostraron claras trayectorias ascendentes en las emisiones.

“Esta es una señal más clara de que incluso los bosques que tradicionalmente asumíamos que eran seguros están ahora bajo una creciente amenaza”, dijo a Reuters David Kaimowitz, uno de los directores forestales de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

El informe no puso suficiente énfasis en el apoyo a las comunidades indígenas y locales, así como a los activistas que se oponen a la destrucción de los bosques, de lo que se establece en el informe, según Kaimowitz. También cuestionó si el informe fue representativo de todos los bosques.

“Los lectores no deberían (…) asumir que los números específicos presentados aquí se aplican a los bosques en todas partes”, aseguró.