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México dedica un altar del Día de Muertos para los difuntos de la pandemia

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Por Juan Carlos De Santos Pascual  con EFE
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México dedica un altar del Día de Muertos para los difuntos de la pandemia
Derechos de autor  Emilio Espejel/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved

Es el homenaje que rinden los mexicanos a los más de 287.000 fallecidos por la pandemia de COVID-19. El país ha registrado otras 320 muertes en la última jornada. Engalanan el mural antes de su tradicional celebración del Día de Muertos con fotos, flores y corazones. La fiesta nace de la sincrética relación entre la visión prehispánica de la muerte y las costumbres católicas.

Roberto Rivero, es promotor cultural del Gobierno de la Ciudad de México y señala: "La inspiración de estas ofrendas, que es realmente interesante, tiene su origen en el Códice Mendoza, encargado por el virrey Mendoza, el primer virrey de la Nueva España, para explicar a Carlos V cómo estaba organizado el Imperio Mexica y su vida".

Los mexicanos dedican estos altares a los difuntos para que sus almas puedan regresar al mundo de los vivos durante estos días.

Ofrecen comida a sus difuntos y también adornan los altares con velas, calaveras y flores de cempasúchil, que con su intenso color naranja se encargan de guiar a las almas de los muertos.

Durante los próximos días, la céntrica plaza del Zócalo albergará una gran ofrenda dedicada a los pueblos indígenas, mientras que muchos museos también preparan la suya, como el Dolores Olmedo, que dedicó su tradicional altar a los héroes de la independencia mexicana, consumada hace 200 años.

La de la Universidad del Claustro de Sor Juana se remonta mucho más allá, al 1521, pues está dedicada a la capital mexica de Tenochtitlan (actual Ciudad de México), caída hace 500 años a manos de los conquistadores españoles liderados por Hernán Cortés.

El escultor Antonio López quiso "dar un poco de luz a pesar de la tragedia" de este episodio histórico con una majestuosa obra que reinterpreta el mito fundacional de la ciudad azteca, en el que un águila se comió una serpiente encima de un cactus de nopal.

En pleno Paseo de la Reforma, una conocida marca de perfumes levantó una imponente calavera de ocho metros de altura, rodeada de 200 cráneos de barro y centenares de plantas de cempasúchil, que se ha convertido en un codiciado escenario para las selfis.

De su interior, donde una ofrenda rinde tributo a los alfareros mexicanos, salieron fascinadas Andrea y su hija Ximena, ambas con el rostro caracterizado de catrina y la cabeza adornada con flores.

"Celebramos la muerte, hacemos ofrendas para nuestros muertos. Es una tradición muy bonita", explicó la madre, en cuyo altar nunca puede faltar el pan de muerto.

Precisamente en el centro de Ciudad de México se puso en marcha una feria dedicada a este bizcocho que representa la forma de los huesos y es tradicional en el Día de Muertos. Aunque también se reinventa.

"Queremos que las nuevas generaciones no pierdan la tradición y hacemos muchos rellenos para que puedan atraer, como crema de avellana, chocolate, zarzamora, nata...", explicó Laura, trabajadora de una panadería artesanal dedicada a este bocado, que da un sabor algo más dulce a la muerte