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Análisis | La escalada militar en Ucrania, tensión máxima 30 años después de su independencia

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Por Beatriz Beiras
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Beatriz Beiras, Euronews
Beatriz Beiras, Euronews   -   Derechos de autor  Euronews / UABPC

Qué triste el destino de los países condenados a ser patio de atrás de un vecino mandón.

Ese parece ser el de Ucrania, un país al que ciertamente unen muchos lazos con Rusia, políticos, históricos y culturales, pero también ataduras y tragedias.

En 2021 este país de Europa oriental conmemoró los 30 años de su declaración de independencia. Y sin embargo, desde entonces Ucrania ha vivido en un permanente tira y afloja con Rusia, una tensión que se tradujo en un desgarro entre la población del este del país, rusófona, y los ucranianos occidentales, atraídos por Europa.

Entre acusaciones mutuas de intervencionismo extranjero, ya sea de Rusia o de la Unión Europea, el caso es que Ucrania ha perdido su integridad territorial con la anexión simple y llana de la península de Crimea por parte de Rusia en 2014, previo despliegue militar y referéndum de independencia.

En el Donbás, la región oriental de mayoría prorrusa, la política de integración con Rusia se ha acelerado recientemente con la concesión de pasaportes rusos a la población y otras medidas.

Desde hace ocho años, los enfrentamientos armados entre Ucrania y los separatistas prorrusos nunca cesaron, pese a los acuerdos de alto el fuego. Y ahora la tensión ha llegado a su culmen con el despliegue de tropas rusas en la frontera con Ucrania, según Kiev son más de 200 000 soldados entre fuerzas de infantería, aéreas y marítimas.

Un despliegue militar que presagiaría una invasión del territorio ucraniano a principios de año. El Kremlin lo niega y culpa a la OTAN de querer expandirse hasta las fronteras rusas.

Y si Estados Unidos teme una agresión a Ucrania, en la Unión Europea es más que temor. Los países Bálticos, que comparten frontera con Rusia, ya han invocado la solidaridad con Ucrania. El nuevo canciller alemán, Olaf Scholz, afirmó que Europa no tolerará ninguna amenaza contra un país individual y dice estar “profundamente preocupado por los acontecimientos que se están produciendo a lo largo de la frontera entre Ucrania y Rusia.”

Y ¿a quién no le resulta inquietante, frustrante, ver en el siglo XXI de nuevo cavarse trincheras en los campos de Europa, como ocurre en Ucrania?

Porque si hay algo más triste que ser el patio de atrás, eso es, ser moneda de cambio entre dossuperpotencias, ante la indiferencia de los demás.