This content is not available in your region

Análisis | Boris Johnson abandonado a su suerte

Access to the comments Comentarios
Por Beatriz Beiras  & Euronews
euronews_icons_loading
Beatriz Beiras, Euronews / Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido en la Cámara de los Comunes,  Londres, Reino Unido 12/1/2022
Beatriz Beiras, Euronews / Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido en la Cámara de los Comunes, Londres, Reino Unido 12/1/2022   -   Derechos de autor  GBPARL vía EBU

Nada parecía dañar la gran popularidad de Boris Johnson, hasta ahora. Con su semblante a lo
Guillermo el Travieso, el primer ministro británico siempre había salido airoso de enredos y
marañas, su poder de seducción indemne. Ni el Brexit con sus tira y aflojas; ni el subidón de la
inflación o la inminente subida de cotizaciones sociales; ni los casos de clientelismo, hicieron
mella en él.

Los ingleses ni rechistaron cuando su Gobierno impuso un estricto “lockdown”, un confinamiento que hizo de Londres una ciudad fantasma. **Y eso después de que el Gobierno ensayara la vía de la
**

inmunidad de grupo, que habría de costar al Reino Unido decenas de miles de muertos. A
principios de enero de este año se contabilizaron 151.899 fallecimientos por covid.

Cuando llegaron las vacunas los británicos respondieron con civismo a las llamadas del Gobierno.

No se han visto en el Reino Unido las protestas, a menudo violentas, que se siguen produciendo en
los países del entorno.
Allí, al igual que en los demás países europeos, sin vacunación no hay
certificado covid que permita viajar

Pero el huracán que levantó la pandemia ha llegado finalmente al número 10 de Downing Street. En

dos ocasiones en mayo de 2020, cuando estaba prohibo juntarse más de dos personas en el exterior,
en la sede del Gobierno se celebraron sendas fiestas con bebidas, a una de las cuales se invitó a un
centenar de personas
. Boris Johnson y su entonces novia, estuvieron presentes.

**La revelación estos hechos levantó ampollas en la opinión pública, todavía traumatizada por aquella
**

primera ola de la pandemia. Después se supo que hubo más de estos eventos festivos. Lo que más
dolió, fueron dos fiestas celebradas hasta altas horas de la noche, con copas y baile incluido, la
víspera del funeral del marido de la reina, Felipe de Edimburgo.

Fue la gota de más para muchos votantes conservadores, en particular del norte de Inglaterra, que

tenían a Boris Johnson en un pedestal por haber logrado el Brexit cuando su predecesora Theresa
May había fracasado estrepitosamente. Ellos, antiguos votantes del Partido Laborista, le dieron una
aplastante victoria a los conservadores en los Comunes , y ¿ahora qué?.

Pues los diputados conservadores tiemblan por sus escaños: aunque las elecciones no son hasta

2024, en mayo hay elecciones locales y un desastre electoral para los tories podría reactivar las
guerras intestinas en un partido que es despiadado con sus dirigentes en la adversidad.

Nadie se ha creído las disculpas del primer ministro, ni cuando dijo que las fiestas eran reuniones de
trabajo. Al contrario. Y es que, en política como en la vida, cuando se rompe el vínculo emocional
de poco vale pedir perdón para restablecer la confianza.