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Arrastrando maletas, ucranianos se dirigen a Hungría en busca de seguridad

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Por Reuters
Arrastrando maletas, ucranianos se dirigen a Hungría en busca de seguridad
Arrastrando maletas, ucranianos se dirigen a Hungría en busca de seguridad   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Anita Komuves

BEREGSURANY, Hungría, 24 feb – Dos ucranianos que huían de una invasión rusa se quedaron el jueves en la frontera con Hungría con sus maletas a la espera de que llegaran sus familiares que viven en ese país para ponerlos a salvo.

Csaba Bodnar, de 27 años, y su hermano menor Tamas, ambos de la gran minoría étnica húngara del oeste de Ucrania, se despertaron con la noticia de la invasión y se pusieron en marcha inmediatamente, temiendo ser reclutados por el Ejército ucraniano.

“Nadie quiere ser reclutado, nadie quiere morir”, dijo Tamas. “Está claro que los que pueden, huyen”.

Ellos estaban entre los pequeños grupos de personas que salían de Ucrania por el cruce de Beregsurany hacia Hungría, algunos procedentes de lugares tan lejanos como la capital Kiev, a más de 800 kilómetros al este, tras la invasión de Rusia.

Los hermanos tenían previsto empezar a trabajar en Hungría a partir de la próxima semana en la ciudad de Komárom, cerca de la frontera con Eslovaquia, pero el ataque aceleró sus planes.

Se pudo ver a algunas personas entrar en Hungría en coche, pero muchas llegaron a pie, arrastrando maletas por la frontera.

Los recién llegados a Hungría se reunieron en un pequeño quiosco a unos cientos de metros de la frontera, discutiendo planes y calentándose las manos en el frío.

Una mujer de unos 40 años que llevaba una chaqueta de invierno estaba junto a la carretera con su hijo de 15 años y una sola bolsa grande. Dijo que había traído a su hijo porque temía que pudiera ser reclutado por el Ejército si las autoridades reducían el límite de edad.

“Tengo miedo de que se lleven a mi hijo”, dijo.

La mujer, de la minoría étnica húngara de Ucrania, trabaja como pastora en un pueblo cercano, que no quiso identificar. Tampoco dio su nombre porque dijo que tenía que volver, no quería dejar atrás su parroquia y señaló que los familiares que viven en Hungría vendrían a recoger al niño.

Decenas de miles de ucranianos, muchos de ellos de etnia húngara, llevan años trabajando en Hungría, ya que los salarios son más altos en este país. Entre ellos se encuentra Eva, de unos 40 años, que trabaja en el quiosco donde se reunieron el jueves los que abandonan Ucrania.

Dijo a Reuters que había enviado a sus dos hijos a la República Checa y a su pareja a Eslovaquia, temiendo que pudieran ser reclutados por el Ejército.

“Tengo miedo, temo por mi familia (…) que se lleven a los hombres al Ejército. Soy madre, ¿cómo es posible que tenga que enviar a mi hijo a la muerte?”, dijo.