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Pedro Sánchez muestra en Letonia su compromiso con la OTAN ajeno a las críticas de Podemos

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Por Jose Nunez Tena  & Euronews en español
Pedro Sánchez llega a una cumbre de la OTAN el lunes 14 de junio de 2021
Pedro Sánchez llega a una cumbre de la OTAN el lunes 14 de junio de 2021   -   Derechos de autor  Kenzo Tribouillard/AP

Podría ser un viaje más entre todos los que tienen lugar dentro del mundo de la política y la diplomacia, pero lo cierto es que está cargado de significado y viene precedido de cierta polémica. El presidente de España Pedro Sánchez se encuentra este martes en Letonia, donde visita en la base de Adazi a las tropas de la OTAN desplegadas en este país fronterizo con Rusia. Entre dichas tropas, claro, hay también españolas.

A Sánchez le acompañan en su visita oficial el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, además de diversas autoridades de Letonia, dondeEspaña cuenta con un total de 500 militares. El viaje de Sánchez, según Moncloa, es "la expresión del compromiso y unidad transatlánticas en la actual crisis con Rusia y del apoyo de todos los aliados a los países del Báltico".

Se trata de unas palabras cuidadosamente estudiadas y llenas de intención, después de unos días en los que el compromiso de España con sus socios en esta crisis ha sido blanco de críticas tanto desde fuera del Gobierno como más adelante desde dentro.

Y es que en un primer momento la decisión de Sánchez fue la de no enviar de forma unilateral armamento ofensivo a Ucrania, sino tan solo material defensivo como chalecos o cascos. Su anuncio trajo consigo las fuertes criticas de los partidos de la oposición, que exigieron al ejecutivo "más firmeza" y que tacharon de "inmoral" la decisión del Gobierno de no comprometerse al mismo grado que otros miembros de la OTAN.

El presidente no tardó mucho en cambiar de opinión, y finalmente apostaba por el envío "a la resistencia ucraniana" de material militar ofensivo. Curiosamente, su anuncio calmaba a la oposición pero no a sus socios de Gobierno. La secretaria general de Unidas Podemos, Ione Belarra, se mostraba tajantemente en contra de la decisión de Sánchez, así como otros destacados miembros del partido morado que veían en este giro "una contribución a la escalada bélica".

La vicepresidenta del Gobierno y miembro de Podemos Yolanda Díaz acabó convirtiéndose en la pacificadora del nuevo desencuentro entre su partido y el PSOE al posicionarse a favor de la decisión de Sánchez, aunque el nuevo y enésimo desacuerdo entre los socios de Gobierno quedaba patente. Con su viaje a Letonia, Sánchez trata de mostrar a la vez estabilidad en su Gobierno, autoridad e independencia dentro del mismo y por supuesto compromiso con la OTAN.

Una larga y compleja relación

España suma algo más de 1000 militares desplegados en misiones de la Alianza Atlántica en la frontera con Rusia. Además de los ya mencionados 500 soldados del Ejército de Tierra en Letonia, participa tanto en actividades de la Policía báltica como en operaciones de refuerzo de la disuasión en el flanco oriental de la OTAN. Igualmente, aporta cuatro cazas en misiones policiales en Bulgaria y tres fragatas en el Mediterráneo.

Para España es importante mostrar un férreo compromiso con sus socios, toda vez que este verano Madrid se convierte en la sede de la nueva Cumbre de la OTAN, prevista para los días 29 y 30 de junio y en la que se abordará el nuevo Concepto Estratégico de la Alianza. La cita coincide además con el 40 aniversario de la entrada de este país en la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Aquella entrada en 1982, como la que busca ahora Ucrania, contó también con el rechazo de la entonces URRS, que trató de evitar el logro de Leopoldo Calvo Sotelo. Y también trajo consigo disputas políticas: Felipe González, primer presidente socialista de la nueva democracia española, llegaba al poder con una promesa clara: "OTAN de entrada, no".

Pero finalmente este se veía obligado a rectificar, y tras un histórico referéndum en 1986 España comenzaba a operar de facto como miembro de la Alianza, aunque sin entrar en la estructura militar.  No sería hasta 1999, con Jose María Aznar ejerciendo de primer presidente del Partido Popular, que España se sumaría a dicha estructura, participando desde entonces en numerosas operaciones.

Los expertos tienen claro que la inclusión de España en la Alianza fue sin duda beneficiosa para ambos bandos: España reforzaba su posición militar con la que defender su integridad territorial, mientras que los miembros europeos y Estados Unidos ratificaban la pertenencia de este país al sistema defensivo de Occidente. Las bases que el país norteamericano tiene estratégicamente ubicadas en Morón de la Frontera, Sevilla, y Rota, en Cádiz, hablan bien a las claras de lo positivo que es para Washington contar con España como aliado, a pesar de las continuas desavenencias de ambos países en aspectos como la cuestión del Sáhara Occidental. La OTAN y España están en resumidas cuentas condenadas a entenderse.