Bruselas quiere obligar a las empresas europeas a diversificar sus proveedores para reducir la dependencia de China en sectores estratégicos. La UE considera que su actual relación comercial con Pekín es ya "insostenible". Vea el vídeo.
La Comisión Europea quiere limitar al 30%-40% la proporción de cualquier componente crítico que una empresa pueda adquirir de un único proveedor. Las compañías deberían contar con al menos dos o tres fuentes de suministro procedentes de distintos países.
La medida se dirige a sectores como las energías limpias, los vehículos eléctricos, los semiconductores y la defensa, en los que Europa depende en gran medida de las exportaciones chinas, desde imanes de tierras raras hasta materiales para baterías. Pekín ha utilizado los controles a la exportación como instrumento de presión, dejando expuestas a las fábricas europeas.
Los 27 comisarios se reunieron el 29 de mayo y coincidieron en que la actual relación comercial con China es insostenible, por lo que respaldan una estrategia de reducción de riesgos más estricta. La Comisión también ha puesto en marcha el plan ReSourceEU, dotado con 3.000 millones de euros, para desarrollar fuentes alternativas de suministro dentro y fuera de Europa.
La propuesta afronta obstáculos importantes. Los críticos advierten de que elevará los costes, dañará la competitividad y podría vulnerar las normas de la Organización Mundial del Comercio. Cualquier legislación deberá redactarse de forma neutral para evitar que se interprete como una medida dirigida específicamente contra China.